viernes, 22 de septiembre de 2017

Procuraduría abre indagación a viceministro agropecuario por caso de Ruta del Sol


La Procuraduría General de la Nación abrió indagación preliminar a Luis Miguel Pico Pastrana, viceministro de Asuntos Agropecuarios del Ministerio de Agricultura.

 

La investigación se abrió por posibles irregularidades en el otrosí No. 6 de la Ruta del Sol.

 

La idea es determinar si el viceministro Pico "pudo haber realizado una gestión ante una entidad o funcionario público alguno, con el fin de facilitar la suscripción del otrosí al contrato de concesión, donde se adicionó la transversal Ocaña – Gamarra".

 

Además, se indagará si el viceministro "recibió algún tipo de prebendas por parte de particulares interesados en dicha adición", e incluso parte de funcionarios estatales.

 

"Igualmente, busca establecer si tuvo alguna relación, interés o conocimiento de presunto financiamiento a las campañas presidenciales por parte de la firma Odebrecht en el año 2014", añade un comunicado emitido por la Procuraduría.

 

Finalmente, se escuchará en versión libre a Luis Miguel Pico Pastrana el próximo 27 de septiembre.

Fuente: http://bit.ly/2xlOGoo

jueves, 21 de septiembre de 2017

Arroceros también se unen al paro agropecuario nacional convocado por dignidades

Por el incumplimiento de los acuerdos pactados con el Gobierno Nacional, a través del Ministerio de Agricultura, para apoyar la comercialización de la cosecha arrocera del segundo semestre, los arroceros de varios departamentos productores del país, decidieron unirse al paro nacional agropecuario que comenzará el 12 de octubre, y que se mantendrá de forma indefinida, convocado por Dignidad Agropecuaria.

Según Dignidad Arrocera, la decisión estaría motivada por las últimas declaraciones del ministro de Agricultura, Aurelio Iragorri, en las que manifestó que no habían más recursos para apoyar a los agricultores arroceros. El problema estaría en la falta de dinero para apoyar la comercialización de la cosecha de junio y julio, porque la resolución emitida por el Ministerio, tan solo cubre la producción desde agosto.

Junto al arroz,  también estarán productores de maíz, fríjol, leche,  papa,  panela,  azúcar,  ñame,  plátano,  yuca, cacao, cebolla y piña, quienes aseguran tener situaciones similares a nivel nacional.

Fuente: http://bit.ly/2jQaZzm

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Arroceros se unirán a paro agropecuario que se realizará el 12 de octubre

Debido a la coyuntura que los arroceros del país, no solo en el tema del presupuesto prometido sino del poco compromiso con  compras públicas, exportaciones, créditos para la pequeña y mediana industria con el fin de que participen en la compra de la cosecha, el sector arrocero ha decidido participar y apoyar el paro indefinido que  llevará a cabo Dignidad Agropecuaria Colombiana (DAC) el 12 de octubre.

La idea es pedirle al Gobierno Nacional que los tratados de libre comercio sean renegociados ya que  son "lesivos para todo el sector agropecuario" y exigirle que se cumplan los acuerdos que se pactaron con el Ministerio de agricultura.

El acontecimiento que rebosó la copa fue el de las declaraciones del ministro del ramo, cuando comunicó que no había más ayudas para los arroceros colombianos.

Los agricultores esperaban el cumplimiento de los compromisos que adquirió el Ministerio de Agricultura en apoyo a la comercialización de arroz desde el mes de junio cuando se tenía acordado un apoyo de cinco mil ochocientos millones de pesos para los productores que recolectaron su cosecha en ese mes, dinero que se trasladó para la Resolución del mes de agosto, lo cual no era lógico  para los arroceros ya que los productores y volúmenes comercializados no son los mismos de junio.

Según comentó Roberto Botero, vocero de Dignidad Arrocera Nacional (DAN), luego del primer incumplimiento por parte del ministro Iragorri, él mismo quedó de conseguir recursos por valor de 60 mil millones de pesos, para cubrir desde el 1 de julio y hasta el 24 de agosto, pero lo último que declaró el Ministerio de Agricultura es que no hay probabilidad de más recursos para el sector arrocero del país.

La resolución del 24 de agosto que es la número 276 se expidió por dieciséis mil ochocientos millones de pesos, los agricultores esperan la publicación de un segundo tramo para cumplir con diecisiete mil millones de pesos adicionales y también queda pendiente una tercera resolución para completar un monto total de 54 mil millones de pesos entre las tres resoluciones.

Botero, representante de Dignidad Arrocera, considera que el Ministerio de Agricultura no tiene los recursos y por ello ha estado dilatando el cumplimiento de los acuerdos, lo cierto es que los agricultores ya no van a aguantar más dilataciones.

Según información de Dignidad Arrocera Nacional (DAN), con asistencia de delegados de Casanare, Huila, Tolima, Meta, Norte de Santander, Santander y sur del Cesar, se celebró en Bogotá la reunión de Dignidad Arrocera Nacional (DAN), en la que luego de un análisis de la situación de los agricultores del cereal, se advirtió sobre la crisis ocasionada por los precios de la cosecha que tienen al sector en la más grande crisis que ha atravesado el arroz,  que se recuerde en su historia.

Luego de movilizaciones realizadas en abril, junio, agosto, en las que de manera clara se expresaron ante el Ministerio de Agricultura, en las que se convinieron compromisos de parte del ministro Aurelio Iragorri, las medidas tomadas fueron insuficientes y además de no sanar las heridas ocasionadas por "los precios ruinosos que se están recibiendo, no corrigieron en modo alguno las prácticas que de manera reiterada viene causando la mal denominada 'política de libre comercio', que de forma alterna propicia un intercambio comercial que resulta en una imposición encaminada a destruir la posibilidad de que los colombianos consuman arroz producido  por sus compatriotas".

Se concluyó igualmente que el monopolio molinero continúa aprovechándose de su posición dominante y no solo paga precios que generan gigantescas pérdidas sino que califica la calidad del grano entregado de manera irreglamentaria y anti técnica , sumando así un factor más de disminución del precio, ante la impavidez de  las autoridades encargadas de controlar y castigar esta anomalía.

Agregaron que "frente a las deudas, antiguas y nuevas, el gobierno continúa alargando con inexactitudes y argucias la soluciones que se le exigen y el resultado es que los acreedores financieros y no financieros no cesan en el cobro de estas acreencias, resultando de ello la amenaza de un despojo de tierras, maquinaria e implementos de trabajo necesarias para el proceso productivo, de no concretarse las medidas que se prometen e incumplen reiteradamente".

Consideran que junto al arroz, el maíz, el fríjol, la leche, la papa, la panela, el azúcar, el ñame, el plátano, la yuca, cacao, cebolla, la piña, sufren situaciones similares fruto de un mal común: una política equivocada que de no corregirse agravará la ya amenazada soberanía alimentaria nacional.

Por tal motivo, decidieron vincularse a la jornada de protesta nacional que se realizará el próximo 12 de octubre, fecha en la que se coincidirá con sectores indígenas, empresariales, agrícolas y ganaderos en el clamor por la revisión de los TLC, precios remunerativos para los  productos del campo, control del costo de los insumos, crédito de fomento con acceso real y solución efectiva a las deudas , con un particular reclamo arrocero contra los abusos del monopolio molinero en la calificación fraudulenta de su producto.

Fuente: http://bit.ly/2xg1DCi 


martes, 19 de septiembre de 2017

Hay que pasar del azadón al agro digital

A lo largo de las últimas décadas, por no decir siglos, el imaginario social, económico y gubernamental sobre el campo colombiano, el sector agropecuario, la actividad del agro o la producción de alimentos, es de lástima, olvido y pobreza, imagen que dista mucho de lo que pasa en países de la Alianza del Pacífico como Chile, Perú y México, eso sin contar a Brasil en donde el campo es sinónimo de prosperidad, riqueza, desarrollo y sobretodo de nuevas tecnologías. En Colombia todo es muy diferente, a pesar de que medio millón de familias viven del café; otro tanto igual se gana la vida con vacas lecheras y unas 300.000 más se dedican a criar cerdos, producir huevos y levantar pollos, todo unido con el cordón umbilical del rebusque, la subsistencia y la informalidad. Ni qué decir de los demás cultivos del llamado "pan coger" que no van para ninguna parte por carecer de volumen y calidad para abastecer el mercado interno, no tener nada de competitividad, mercadeo agropecuario, alianzas estratégicas y frenar inversiones empresariales que saquen al campo colombiano del subdesarrollo en que está sumido. No existe ninguna gran empresa agroindustrial listada en la Bolsa de valores de Colombia y las pocas multinacionales o multilatinas que pueden transferir conocimiento y hacer inversiones, son atacadas sin cuartel por las autoridades locales, regionales y hasta nacionales. Nada más riesgoso que hacer una inversión en el campo, en donde no solo la seguridad jurídica se pasa por la faja, sino que no existen garantías mínimas de mantener el orden público, pero lo peor es que la noción de respeto por la propiedad privada no existe, cualquier comunidad se siente con derechos de invadir, destruir o capturar bienes materiales de cualquier inversionista, sin que ninguna autoridad pueda hacer algo para cambiar la anarquía que padece el sector rural.

Más allá de respetar la propiedad privada y proteger las inversiones agropecuarias está cambiar -por parte del gobierno central y el centralismo- la mentalidad paternalista que se ha asentado por siglos, tiempo durante el cual pequeños, medianos y grandes empresarios del campo han vivido de los subsidios, de las ayudas estatales que los han sacado de las vacas flacas que llegan cada lustro. Así las cosas, un campo sin autoridad, sin grandes inversiones, sin nuevas tecnologías, ni estudios aplicables de vocaciones definidas, no tiene mucho futuro y debe ser un tema obligado de la cantidad de candidatos a la presidencia quienes aún no hablan del modelo económico que quieren desarrollar entre 2018 y 2022. Una de las primeras cosas que se deben hacer para cambiar el rumbo es llevar inversiones de calidad al campo, ayudarle con capacitación a los cientos de miles de familias que derivan su sustento de los cultivos y de la crianza de animales, para pasar de la imagen despectiva que hoy se tiene del campesino a la de un microempresario del campo con mucho futuro y que pueda materializar o hacer realidad ese cliché de que en el campo está el futuro de Colombia. Poco a poco el país deja de ser rural y la mayoría de la población casi se asienta en las grandes ciudades, pero ante esta realidad debe haber políticas públicas bien definidas que tracen la hoja de ruta del agro en donde las nuevas tecnologías jueguen un papel más preponderantes, tal como sucede en países similares al nuestro.

Fuente: http://bit.ly/2ff2zA7

viernes, 15 de septiembre de 2017

Sostenibilidad en la producción agropecuaria, eje central de AgroFuturo


Una apuesta por la sostenibilidad, que responde a una búsqueda de alternativas que eviten el deterioro ambiental, que obedece, entre otras razones, a la aplicación de muchas de las políticas estatales impulsadas para el agro, cuyos impactos ecosistémicos han acelerado el uso insostenible de los recursos naturales, es el hilo conductor de Expo Agrofuturo 2017.

Ricardo Jaramillo, gerente general del evento, considerado como una de las plataformas de negocios y conocimiento agropecuario más representativas de Latinoamérica, manifestó que la sostenibilidad es la clave y el ADN de los sectores que quieren perdurar. "Se necesita cuidar el medio ambiente, teniendo en cuenta que cada grado de temperatura que aumenta por el cambio climático disminuye la productividad entre un 1 y un 7%, dependiendo del cultivo. Si este panorama sigue así no tendremos un agro con un buen futuro, ni buenos alimentos para la generación que viene, ni tierras para producir", indicó.

Agregó que la sostenibilidad es, sin duda alguna, uno de los temas cruciales para la consecución de una ganadería más consciente y productiva. Los retos son claros: la producción de más recursos en menos área, sin olvidar las buenas condiciones y el cuidado de los animales, las personas y el medio ambiente.

Esta temática fue disertada por varios expertos nacionales e internacionales, en el marco del IX Congreso Internacional Agropecuario. Allí participó Nicolas Cock, de Colombia, quien hizo un llamado de conciencia de la gente en torno a lo que está pasando en el mundo en términos de degradación ambiental, de catástrofes naturales, problemas ambientales de índole global y cómo cada una de las personas tienen la posibilidad de contribuir a este cambio como agente trasformador.

"Más allá de un mensaje apocalíptico es un mensaje de esperanza, demostrando a partir de ejemplos de empresas que se están haciendo cosas diferentes, de manera más sostenible y rentable, demostrándonos que si es posible hacer este tipo de agricultura, pero teniendo presente que el reloj está jugando en nuestra contra y muchos no nos hemos dado cuenta de lo que puede pasar si no actuamos rápidamente", argumentó.

Para Cock, la sostenibilidad es fundamental para la supervivencia de la raza humana en la faz de la tierra, puesto que si no cuidamos de ella, algunos científicos de mucho renombre indican que tendríamos que pensar en habitar otro planeta.

El mensaje que le extendió a los agricultores es que tengan presente "el momento histórico que vive Colombia, en términos de las oportunidades que el agro representa para tener un mejor país y contribuir a las futuras generaciones".

Por su parte, Tony Salas, de Perú, centró su conferencia en redefinir la sostenibilidad y cómo la gente considera lo que era sostenible antes y lo que es hoy en día, pasando por una visión más ambiental y social.

"La sostenibilidad es importante por una cuestión ética, puesto que si seguimos explotando los recursos como hoy en día será complicado seguir adelante por mucho tiempo. El mercado está recompensando a los que están trabajando de manera sostenible; la demanda en la actualidad exige productos que tengan esas características, lo cual genera una especie de círculo, donde la oferta debe estar lista para producir con estos estándares", argumentó.

Entre los retos que considera para lograr sostenibilidad están: disponer de equipos de gestión, que tengan esa visión clara de financiamiento; que estén presentes tasas competitivas que ayuden a las empresas; y que la demanda del mercado siga creciendo y jalando productos que tengan esas características, argumentando que "si no hay acceso al mercado, ni competitividad en producción, ni unas políticas públicas que acompañen este proceso será difícil que esto perdure".

Para Salas, la gente más joven toma más en serio estos procesos y está consciente que esto es clave para el desarrollo del futuro. "Los millennials (personas nacidas entre 1980 y 2000) tienen la conciencia más clara que los adultos mayores, por lo que son los jóvenes los gestores del cambio, determinando que quieren y que no quieren comprar", enfatizó.

Al respecto, también se pronunció el presidente Ejecutivo de Fedepalma, Jens Mesa Dishington, al decir que "el enfoque central de este encuentro es la sostenibilidad y su gran importancia para las empresas agropecuarias, porque del aprovechamiento óptimo de los recursos naturales depende el futuro del mundo y como lo hemos venido diciendo desde hace años: la clave no es sembrar más sino producir con más eficiencia y productividad".

Desde Fedepalma y Cenipalma, apoyados en la investigación en biología y mejoramiento y en plagas y enfermedades, en los programas de extensión y en los servicios técnicos especializados, se viene trabajando en hacer de la palmicultura una agroindustria cada vez más productiva y sostenible.

Mesa Dishington aseveró también que el sector palmero ha enfrentado diversos desafíos con creatividad, consciente que el desarrollo de sus iniciativas e innovaciones conducen a positivos resultados y han llevado a que la palmicultura nacional hoy se constituya en motor del campo colombiano. De ahí, han nacido nuevos productos y usos, entre los que se destacan el biodiésel de aceite de palma, el uso de biomasa para la generación de energía sustentable o el uso del aceite de palma como aditivo del asfalto.

En el caso del biodiésel, desde 2004 cuando se concibió el Programa Nacional de Biocombustibles, el biodiésel de palma ha logrado alcanzar una mezcla de 9,6 %, promedio nacional. Gracias a este programa, la palmicultura ha contribuido de manera importante en la reducción de los gases efecto invernadero, a mejorar la calidad del aire en las ciudades y al desarrollo económico y social de las regiones rurales en las que ha crecido el cultivo.

En generación de energía a través de biomasa, el sector no sólo ha avanzado en su capacidad de autogenerar la energía que requiere para su operación, sino que ya son varias las empresas que contribuyen a la red energética nacional, especialmente en zonas apartadas, donde más se requiere.

Fuente: http://bit.ly/2fp4y1h

jueves, 14 de septiembre de 2017

Sostenibilidad: la pregunta que se plantea el sector agropecuario


El uso de productos químicos, la deforestación, los incendios, la labranza, la maquinaria pesada y el riego intensivo, entre otros factores, han contribuido a que el 40 % del territorio de Colombia sufra de erosión. Ese fue uno de los campanazos que ya hace varios meses dio la Misión para la Transformación del Campo, un grupo de expertos que le entregaron al presidente Juan Manuel Santos una serie de recomendaciones de política pública para sacar al sector rural de su rezago histórico. Entre las metas que trazó el informe está la deforestación cero a 2030.

Otro dato alarmante, casi por la misma época, lo arrojó el Censo Nacional Agropecuario: que casi el 45 % de la población rural es pobre. La tasa duplica los índices urbanos. Y más recientemente un informe publicado por Rimisp dio cuenta de que cerca de 12 % de los jóvenes rurales migra a las ciudades a probar mejor suerte. De este panorama no es difícil concluir que el campo pide a gritos que las actividades que se desarrollan en él sean medioambiental, económica y socialmente sostenibles.

Para el peruano Tony Salas, cofundador de la compañía agrícola Shared-X, la situación tiene una implicación adicional: no ser sostenible puede ser una sentencia de muerte para los negocios contemporáneos. La razón es que la sociedad y sobre todo las nuevas generaciones son cada vez más conscientes del sentido de responsabilidad que las empresas deben tener con el planeta y con la sociedad. "No es moda. La demanda está cada vez más educada. Las nuevas generaciones exigen sostenibilidad. Para ellas, es natural", dice.

La particularidad es que Salas no ve la responsabilidad social empresarial como algo accesorio o como algo que se tacha de una lista de tareas, sino que se vuelve parte integral de los modelos de negocio. Por lo menos, en su negocio. Shared-X es una compañía productora de café, cacao y banano, que nació hace casi 10 años y cuyo modelo se basa en la colaboración con pequeños productores. Se inició con ocho hectáreas en café en una finca de Salas, a las que se fue sumando el producto de caficultores vecinos.

"Siempre había visto la dicotomía de que al pobre no le queda nada y al rico todo, así compartan el mismo territorio. Analizando la cadena vi que había incentivos perversos en la gente que intervenía en el primer eslabón (el pequeño productor): el que le vende los insumos quiere venderle lo que vende al precio que quiera, por ejemplo". En su predio, Salas empezó a aplicar las nuevas tecnologías y modelos de gestión y a aprovechar los mercados que había podido conocer durante sus años como consultor. Luego, conforme los vecinos fueron viendo que le funcionaba, se acercaron a preguntar.

El modelo de la empresa, que fue expuesto durante el primer día de la feria Expo Agrofuturo, en Medellín, implica que el nuevo conocimiento que se adquiere se comparte con los agricultores aliados, al tiempo que estos entregan sus productos a Shared-X, que lo procesa y, posteriormente, los vende junto con la producción de las fincas propias de la compañía, todo al mismo precio. Por la venta, Shared-X cobra una comisión del 10 % y el 90 % restante llega a cada uno de los 1.200 productores que trabaja con ese modelo.

Los expositores del primer día de la feria coincidieron en que para hacer de la sostenibilidad un tema de todos es necesario demostrar que es rentable. Romper el paradigma de que no lo es. Tal es el caso de Ecoflora Agro, una empresa que se define como productora de química verde, es decir, de manejo de plagas y enfermedades a partir de extractos naturales. Su mayor preocupación, según Nicolás Cock, cofundador de la empresa, es proteger la vida y ser una alternativa para el uso -mal uso, en muchas ocasiones- de químicos. Sus productos han sido probados en los cinco continentes y actualmente viaja la primera exportación que han hecho a África.

Mucho se ha dicho que para 2050 habrá más de 2.000 millones de personas adicionales en el planeta, hasta llegar a una población cercana a los 9.600 millones, con el agravante de que más o menos un 70 % vivirá en las ciudades. Eso significa que habrá más gente, pero menos trabajadores del campo, en donde se produce la mayor parte de la comida. La pregunta es cómo producir suficientes alimentos, pero de una manera sostenible, es decir, de una forma que no resulte en la necesidad de "migrar a Marte", como dice Cock.

Si bien el cofundador de Ecoflora defiende la producción orgánica, y cuestiona de hecho que Colombia ocupe el puesto 24 en América Latina en producción de este tipo, asegura que hay alternativas para que la agricultura convencional y de gran escala se vuelva cada vez más sostenible, implementando tecnología y sistemas inteligentes para el uso racional de los recursos naturales, como lo logró Holanda, que en 17 años ha logrado consumir 97 % menos pesticidas y 50 % menos agua.  

Para el español Juan Verde, exasesor de Barack Obama, otro de los invitados a la feria, la clave está en aprovechar la época de las vacas gordas para invertir y reinventarse, pero también debe haber acceso a capital e interés de financiación, por ejemplo, por parte de la banca. En Colombia, como país, ve un gran potencial exportador de los que llama los biocombustibles de tercera generación: aquellos producidos con los desechos de la agricultura, así como destino de las inversiones de proyectos que buscan reducir la huella de carbono.

Ser sostenibles en el consumo y en la producción es, en definitiva, la pregunta que el sector del agro se hace por estos días en la feria Expo Agrofuturo, que termina este viernes en Medellín.

Fuente: http://bit.ly/2fj3cFs

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