viernes, 20 de febrero de 2015

Fedegan presenta decálogo rural para iniciar recuperación del campo




José Félix Lafaurie Rivera, presidente de Fedegan, dio a conocer 10 puntos claves para reactivar la producción agropecuaria, en los cuales el Estado y el sector privado, a través de los gremios, deben hacer un frente común con la decisión y el pragmatismo que imponen las circunstancias.

En el decálogo se destacan los puntos relacionados con la producción sostenible a través de Sistemas Silvopastoriles, considerados "el futuro para mejorar la productividad con un menor impacto ambiental"; la asociatividad de los pequeños productores, la asistencia técnica y extensión y el contrabando y abigeato.

Sobre estos últimos delitos, advirtió que "ni el agobiado pueblo venezolano, ni los productores colombianos merecen que unas mafias se aprovechen impunemente del enorme negocio cambiario en la frontera y mucho menos del patrimonio de los ganaderos".

De igual manera, reseñó dentro de los 10 puntos la importancia de trabajar en la adaptación al cambio climático, hacer una reorganización productiva, la importancia que se le debe dar al Censo Agropecuario y la actualización catastral, la producción empresarial y la red vial terciaria, sobre la que aseguró que "su recuperación y ampliación representaría una verdadera revolución rural".

El último punto se refiere a la institucionalidad agropecuaria, que según el presidente de Fedegán, debe ser fortalecida y reorganizada con decisión y urgencia, para hacer efectiva la presencia del Estado en aspectos como el crédito agropecuario, la sanidad, la inocuidad y la política de tierras, entre otros.

De acuerdo con ello, señaló que resulta prioritario empezar a trabajar en lo productivo, ya que se da por descontado el atraso y la inequidad que se vive en la Colombia rural, factores que se atribuyen a un abandono estatal que ha generado consecuencias en materia de infraestructura física y también social.

miércoles, 18 de febrero de 2015

Origen de las inversiones dividen a gremios y campesinos frente al plan de desarrollo



El debate alrededor del origen de las inversiones para el desarrollo del campo llegó hasta las propuestas del Plan Nacional de Desarrollo (PND) que contempla en una de sus cinco estrategias transversales la transformación de la ruralidad.

El enfoque rural de la propuesta reconoce que "en el campo se concentran los principales problemas de pobreza, falta de educación y falta de infraestructura, además de muchos de los problemas de violencia y narcotráfico", por lo que promete redoblar su atención para modernizar sus condiciones.

Es así que el director del Departamento Nacional de Planeación (DNP), Simón Gaviria, advirtió sobre la importancia de comenzar "por lo más básico":  tener cartografía, catastro, títulos de propiedad y vías de acceso.

Si bien el Gobierno Nacional se trazó metas puntuales respecto a la reducción de la pobreza, el índice de desigualdad (Gini) y el desempleo, el aporte de los productores será clave para alcanzar tales propósitos conforme le apuesten también a lograr competitividad, productividad y rentabilidad en el campo.

Los gremios afiliados a la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC) coincidieron en que el incremento en las escalas de producción agropecuarias, que le apunta a convertir la actividad en una industria, será resultado de la contribución de modelos asociativos y empresariales.

"Cabe un mayor reconocimiento de la legitimidad e importancia de la cultura empresarial moderna y el interés privado en el desarrollo agropecuario y rural", aseguró Rafael Mejía, presidente de la entidad, haciendo referencia a los aspectos que, consideran, deben mejorar en el documento.

Sin embargo, a las organizaciones campesinas les sigue preocupando que se obligue a los productores a "asociarse con empresarios en relaciones inequitativas, lo que genera grandes pérdidas para la población", tal como dijo Aída Pesquera, directora de Oxfam, confederación internacional que promueve la eliminación de la pobreza.

Al respecto, el senador Jorge Robledo se refirió a un artículo que habla de promover proyectos de gran envergadura que involucren a pequeños productores e inversionistas en condiciones equitativas.

"Esta política agraria en las condiciones actuales podría ser la más retardataria de la historia del país", aseguró, al tiempo que se refirió a las observaciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde) en liberalización comercial del sector "que buscan su beneficio" argumentando que un desarrollo moderno.

El sector agropecuario, como ningún otro renglón de la economía, está implícito en los tres pilares del PND en la medida en que la equidad se mide sobre las brechas entre la calidad de vida urbana y la rural, la eventual firma de la paz se consolida en el campo y el derecho a la educación se promoverá desde el enfoque territorial. Así mismo, se apuesta a una estrategia de crecimiento verde desde la explotación sostenible de los recursos.

Pero esta discusión apenas comienza, pues ayer el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, radicó en la Secretaría de la Cámara de Representantes el documento que en marzo deberá estar aprobado, por lo que comenzará a debatirse en las comisiones económicas del Congreso.

Políticas que amenazan el sector  
El PND contempla inversiones en el sector por $49 billones en cinco frentes. Sin embargo, el presidente de Fenavi, Andrés Valencia, advirtió que en el articulado hay por lo menos tres micos que "se convierten en serias amenazas para el sector": el uso de los fondos parafiscales para el programa de Beneficios Económicos Periódicos, la facultad del Ministerio de Agricultura en la elección de la junta directiva de estas figuras y la posibilidad de usar el suelo agropecuario para programas de vivienda de interés social y prioritario.

Las opiniones

Aída Pesquera
Directora de Oxfam
"En el PND hay nuevas modificaciones legislativas respecto al uso de la tierra, entre ellas la acumulación de lotes alguna vez baldíos".

Rafael Mejía
Presidente de la SAC
"El documento de bases debe abordar con mayor coherencia la necesidad de un impulso decidido de la inversión productiva en el sector".

Jorge Robledo
Senador de la República
"La política agraria de Estado que se plantea en el Plan Nacional de Desarrollo podría ser la más retardataria en la historia de Colombia".

Para contactar al autor de esta nota:

Paula Delgado Gómez

pdelgado@larepublica.com.co

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Paula Medina
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lunes, 9 de febrero de 2015

Crear variedades propias de semillas, entre los nuevos objetivos de Corpoica



Una de las metas de la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria (Corpoica) es entregarle al sector agropecuario unos 50 nuevos materiales genéticos adaptados a las condiciones del país.

Para este año los productos seleccionados que además vendrán con mayores rendimientos incluyen yuca, papa y materiales forrajeros, entre otros. Así mismo, se desarrollarán bioproductos, sistemas expertos y nuevos modelos productivos.

Hoy la entidad trabaja con el Ministerio de Agricultura en un acuerdo de metas donde ya se definió que Corpoica asumirá 700 compromisos de aquí a julio de 2016. Entre ellos está terminar el año con una planta de 120 profesionales con doctorado, pues hoy solo se tienen 97 y hace un año eran menos de 78.

También se pondrá en funcionamiento la plataforma genética de la raza de ganado brahman, se llegará a 100.000 agricultores mediante el Plan Semillas y se fortalecerá la comunidad de asistentes técnicos agropecuarios que tiene 3.500 miembros.

Para cumplir con estos objetivos la Corporación dispondrá de un presupuesto cercano a los $220.000 millones este año por cuenta de la inyección de entre $25.000 y $30.000 millones producto de las alianzas con gremios, organizaciones y universidades que se suman a los $190.000 millones que le transferirá a la entidad el Ministerio de Hacienda.

Esto significaría un incremento de 29% frente a 2014 cuando por cuenta del Ministerio de Agricultura la Corporación recibió $170.000 millones. Tal cambio obedece a la entrada en vigencia de la Ley 1731 de 2014 que ordena que los recursos de Corpoica provengan del Presupuesto General de la Nación (PGN). "Hasta hace poco éramos una entidad que ocupaba un papel de contratista del sector público. Había que recurrir a otras instancias en busca de convenios para desarrollar proyectos y eso implicaba enormes restricciones como la vigencia fiscal", explicó Juan Lucas Restrepo, director de la entidad.

Dichos recursos se destinarían a gastos generales de todos los Centros de Investigación más inversiones en el desarrollo de la ciencia y la tecnología del sector agropecuario. "Este presupuesto le significa al Gobierno un gran esfuerzo ahora que tiene que apretar sus finanzas", aseguró Restrepo, al tiempo que recordó que en 2010 sus recursos no superaban los $70.000 millones. "Hemos crecido casi tres veces en cuatro años", destacó.

Dentro de los objetivos está el que otras entidades del sector tengan cada vez más acompañamiento de Corpoica, tal como anunció el año pasado el ministro de Agricultura, Aurelio Iragorri, en relación a la reestructuración del actor institucional. Y la Corporación está comprometida con la causa "siempre y cuando sean alianzas funcionales y estén dentro de la agenda".

Excedentes para inversión
Corpoica cerró 2014 con unos excedentes líquidos cuyo valor y destinación se confirmarán el próximo 13 de marzo durante la asamblea, la propuesta es que se invierta en mejoramiento de las instalaciones o nuevos proyectos de investigación. "Es la primera vez en la historia de esta entidad sin ánimo de lucro que queda un sobrante del ejercicio siendo que cuando la recibimos a finales de 2010 tenía un déficit de casi $30.000 millones", indicó el director.

Las opiniones

Juan Lucas Restrepo
Director de Corpoica
"Hace unos días cerramos el primer acuerdo de metas con el Ministerio de Agricultura que incluye 700 objetivos para cumplir a 2016".

Aurelio Iragorri
Ministro de Agricultura
"Corpoica le puede ayudar a los gremios a sacar mejores variedades y puede trabajar de la mano con quienes van más adelantados en ciertos temas".

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lunes, 2 de febrero de 2015

“La Bolsa Mercantil debe volver a ser el centro de la actividad agropecuaria”

El centro del mercado auténtico del sector agropecuario podría volver a ser responsabilidad de la Bolsa Mercantil de Colombia (BMC) luego de la reorganización de la entidad que quedó en cabeza del exministro de Agricultura Francisco Estupiñán.

En entrevista con LR el funcionario se refirió a su interés de incrementar la participación del agro en la bolsa de commodities y las estrategias planteadas.

¿Qué porcentaje de participación tienen los productos de la agroindustria hoy?
Tienen una baja transaccionabilidad, pero es precisamente ese uno de los frentes que queremos explotar. En rueda de valores la negociabilidad es baja, pero los instrumentos financieros atados a productos agropecuarios si tienen participación importante.

¿Cómo en qué casos?
Como los Certificados de Movilización de Mercancías (CDM), un mecanismo al que recurren los productores agropecuarios cuando no tienen capacidad de acceso al crédito formal, pero tienen necesidades de liquidez.

El CDM consiste en que el agricultor almacena sus productos en depósitos generales o bodegas certificadas y sobre esa mercancía se emiten unos títulos valores que son descontados en los mercados donde concluyen los inversionistas que tienen excedentes de liquidez y los ofertantes. Se usa especialmente en no perecederos pero el agro ha recurrido a ellos por muchos años.

Además, el año pasado la Comisión Nacional de Crédito Agropecuario aprobó la posibilidad de que el Fondo de Garantías Agropecuarias (FAG), que administra Finagro, expidiera un adicional de 40% sobre estos CDM, lo cual concede una seguridad especial al inversionista. En cuanto al registro de facturas se llegó a $15,58 billones, siendo el mayor volumen en este tipo de operaciones en los últimos 11 años.

¿Qué otros mecanismos se manejan por la Bolsa?
Hay otra negociación que se realiza a través de la bolsa que es el registro de las facturas, esto nace de la ley de financiamiento agropecuario en 2002 con la expedición de un decreto donde se indica que los productos de origen agropecuario que se registren en las bolsas de valores no están sujetos al pago de retención en la fuente. Por esa vía se registran más de 250.000 facturas mensuales y no es necesario que los productos tengan o no transformación industrial para poder acogerse al beneficio

¿Dentro de sus metas está que el porcentaje de participación del agro se incremente?
Necesariamente, trabajaremos en ese sentido. Nos reunimos con el Ministerio de Agricultura, el Banco Agrario y Finagro para buscar que los instrumentos de los que hoy se disponen estén debidamente articulados. No puedo decirle en cuánto crecerá porque dependemos de los recursos que se inyecten a tal fin.

¿Aún tienen convenios con el Ministerio de Agricultura?
Si, es otro mecanismo que se utiliza con el fin de ejecutar diferentes políticas de apoyo a los sectores agropecuarios (arroceros o algodoneros). También se logran contratos tripartita como el del año pasado entre el Ministerio, la Bolsa y el Bienestar Familiar para adquirir un volumen importante de leche. Los nuevos convenios se firmarán en marzo cuando se tenga una clara distribución del presupuesto, el año pasado sumaron $180.501 millones.

En los 80 la Bolsa era el mayor formador de precios ¿se quiere recuperar esa posición?
Desde luego, buscamos ser formadores de precios, aunque Colombia en  general es un tomador. Ese es un objetivo que en el mediano plazo tendría que darse, por ahora hacemos un seguimiento y proporcionamos información al mercado sobre los precios que se registran en las transacciones.

¿La Bolsa Mercantil podría llegar a ser el mercado central Agropecuario?
Debemos serlo. El vehículo llamado para fomentar la modernización de lo que requiere el sector agropecuario en comercialización debe ser la Bolsa, a través de instrumentos que incentiven su participación en el mercado de capitales.

¿Cuándo sucederá?
No tenemos aún fechas determinadas, pero la idea es que día a día crezca la participación de todos los sectores que son o no son atendidos por la Bolsa.

¿La labor de la Bolsa ha ayudado a que se incremente la cultura bursátil en el agro?
Ha iniciado y se ha avanzado, pero falta mucha profundización en la cultura de la utilización de los diferentes instrumentos financieros. Por ejemplo, a través de la Bolsa se han implementado políticas públicas de cobertura de precios para el maíz tomando como referencia el comportamiento internacional en las bolsas de Chicago. Es una forma de incentivar la utilización de estos mecanismos que en el futuro tienen que desarrollarse también con otros sectores.
También están los contratos forward que además del precio garantizan comercialización, lo que buscamos es articular estos mecanismos para que faciliten el acceso al financiamiento.

¿Qué tanto va a reestructurar en su administración?
Por ahora trabajaremos con la estructura actual. En febrero vamos a desarrollar un ejercicio de estrategia donde van a participar accionistas, la Junta Directiva y las sociedades comisionistas con el fin de tener objetivos más claros y metas en el mediano plazo que consoliden la actividad.

¿Cuántos accionistas tiene la Bolsa Mercantil?
Cerca de 230 entre empresas, personas naturales, gremios e instituciones.

¿Cómo recibe la Bolsa y hacia donde va ahora?
Esta es una entidad recuperada desde muchos ángulos: gobernabilidad, mayor participación en el mercado de productos, recuperación financiera y una utilidad de $12.000 millones después de registrar pérdidas considerables. Estos factores contribuyen, pero la Bolsa Mercantil tiene todavía mucho por recorrer si queremos tener una verdadera organización de commodities en el país.

¿La bolsa de Colombia podría superar a la de Argentina y volverse la segunda de la región?
Debe hacerlo, en la medida en que el desarrollo de la economía del país sea importante sus instituciones deben hacerlo, guardar esa relación y esa posición se refleja en el crecimiento de la Bolsa

Las opiniones

Francisco Estupiñán
presidente de la BMC.

Aurelio Iragorri
Ministro de Agricultura
"El gran reto de la Bolsa es convertirse en un instrumento que ayude al sector agropecuarioy que sirva como vehículo en la financiaciónde coberturas y de productos agrícolas".

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jueves, 29 de enero de 2015

La diversidad genética: una herramienta secreta para luchar contra el cambio climático

La materia prima de los sistemas alimentarios, clave para ayudar a la agricultura a adaptarse a las variaciones del clima y al aumento de las temperaturas


19 de enero de 2015, Roma – Los recursos genéticos tienen un papel fundamental que desempeñar en la alimentación del planeta, en especial al avanzar el cambio climático más rápidamente de lo previsto. Aún queda mucho por hacer para estudiar, conservar y utilizar la diversidad biológica que sustenta la producción alimentaria mundial, según un nuevo estudio publicado hoy por la FAO.
 
"El tiempo no está de nuestra parte", advierte la publicación Enfrentarse al cambio climático: el papel de los recursos genéticos para la alimentación y la agricultura. "En las próximas décadas, millones de personas cuyos medios de vida y seguridad alimentaria dependen de la agricultura, la acuicultura, la pesca, la silvicultura y la ganadería pueden enfrentarse a condiciones climáticas sin precedentes".
 
Serán necesarios cultivos, ganado, árboles forestales y organismos acuáticos capaces de sobrevivir y producir en un clima cambiante.
 
La capacidad de las plantas y los animales que usan los agricultores para soportar condiciones volátiles y adaptarse cuando el entorno cambia es el resultado directo de su diversidad genética, pero el estudio sostiene que se requieren mayores esfuerzos para estudiar y utilizar la diversidad como mecanismo de supervivencia, y políticas que la apoyen.  
 
"En un mundo con temperaturas más elevadas y condiciones meteorológicas más variables y severas, las plantas y los animales destinados a la alimentación deberán tener la capacidad biológica para adaptarse más rápidamente que hasta ahora", advirtió la Directora General Adjunta de la FAO, Maria Helena Semedo.
 
"Prevenir nuevas pérdidas de recursos genéticos agrícolas – añadió- y prestar más atención a estudiar su potencial aumentará la capacidad de la humanidad para adaptarse al cambio climático".
 
Este enfoque adaptativo requerirá actualizar los objetivos de los programas de mejoramiento agrícola, y en algunos casos la introducción de variedades, razas, especies, que no han sido utilizadas anteriormente.
 
Y son necesarias "con urgencia" mejoras en los programas de conservación sobre el terreno (in situ) y en otros lugares (ex-situ) de las especies domésticas, sus parientes silvestres y otros recursos genéticos silvestres importantes para la alimentación y la agricultura, junto con políticas que promuevan su uso sostenible.
 
También resulta de gran importancia desarrollar nuestro conocimiento sobre los recursos genéticos para la alimentación y la agricultura: donde se encuentran, cuáles son sus características (por ejemplo, resistencia a la sequía o enfermedad) y cómo pueden gestionarse mejor, según el estudio.
 
En particular, es clave mejorar el conocimiento, conservación y uso de los parientes silvestres de los cultivos, que es probable tengan rasgos genéticos que pueden ser utilizados para desarrollar cultivos bien adaptados para su uso en sistemas alimentarios afectados por el cambio climático.
 
"Tenemos que fortalecer el papel de los recursos genéticos y ayudar a los agricultores, pescadores y silvicultores a hacer frente al cambio climático", señala Linda Collette, editora principal del volumen y Secretaria de la Comisión de Recursos Genéticos para la Alimentación y la Agricultura de la FAO, que comienza hoy su reunión bienal.
 
Muchas variedades y razas adaptadas localmente de cultivos y ganado -así como árboles, peces, insectos y microorganismos- están mal documentadas y pueden perderse antes de que se reconozcan sus posibles roles en la adaptación al cambio climático.
 
Deben hacerse esfuerzos para evitar prácticas que destruyan la biodiversidad o socaven la salud de los ecosistemas agrícolas. Por ejemplo, el uso de insecticidas de amplio espectro que tengan efectos negativos sobre los insectos polinizadores.
 
Directrices que marcan el camino
 

En su reunión ordinaria, la Comisión abordará la adopción de las directrices para la integración de los recursos genéticos en los planes de adaptación al cambio climático, elaboradas por la FAO, teniendo en cuenta la orientación actual de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC). El borrador de las directrices aboga por un uso mayor y explícito de los recursos genéticos como parte de las medidas generales de adaptación necesarias para garantizar la seguridad alimentaria, en un reconocimiento al papel fundamental que debe jugar la diversidad genética.
 
Las directrices contienen una serie de recomendaciones destinadas a ayudar a los países a implementar políticas y estrategias para estudiar, conservar y utilizar los recursos genéticos para adaptarse al cambio climático.
 
Su objetivo es apoyar el uso de los recursos genéticos por los gobiernos -desde variedades de semillas de los principales cultivos básicos a los millones de microbios que viven en el suelo, un área donde la experiencia es relativamente escasa- en sus planes nacionales para hacer frente al cambio climático.
 
Ayudar a que sobreviva la evolución 
 

La FAO destaca que impulsar la conservación de la diversidad genética en las granjas y los campos es tan importante como el mantenimiento de los bancos de genes.
 
Muchas formas de vida utilizadas en la agricultura no tienen un equivalente en semillas y sólo pueden mantenerse a través de la intervención humana. Un ejemplo es la banana, un alimento básico para millones de personas.
 
Además, la conservación in situ -incluyendo los parientes silvestres de los cultivos- es una forma de "permitir que continúe la evolución" y lograr así que sigan generándose los rasgos adaptativos.
 
La conservación in situ puede asumir muchas formas, pero la estrecha participación de los agricultores es particularmente eficaz, especialmente porque cada vez está más claro que las consecuencias del cambio climático deben tenerse en cuenta a nivel local, además de a nivel global o regional. 
 
Etiopía, donde existen muchos microclimas, tiene un programa avanzado y descentralizado basado en bancos de semillas comunitarias y germoplasma a través de los cuales los agricultores e investigadores cooperan para ensayar, adoptar y conservar variedades locales de los cultivos más importantes -tef, cebada, garbanzo, sorgo y habas- que estuvieron a punto de perderse durante la sequía de la década de1980
 
La labor de investigación nunca termina
 

El conocimiento sobre los recursos genéticos agrícolas necesita aumentar más rápidamente, según la FAO, especialmente en los sectores menos estudiados como los bosques, donde menos de 500 especies de árboles -de un total de más de 80 000- han sido estudiadas en profundidad. Las carencias en el conocimiento de invertebrados y microorganismos son aún mayores.
 
Aunque a menudo son denigrados como agentes de enfermedades en los cultivos y el ganado, los microorganismos aportan una gran variedad de funciones, como la protección de las plantas contra las plagas, la sequía, el frío y la salinidad.
 
Mientras tanto, se necesitan inventarios genéticos adecuados destinados a proporcionar un "documento de identidad" al patrimonio genético almacenado actualmente en bancos de semillas y otros centros de conservación ex-situ con el fin de acceder a los rasgos adaptativos positivos que puedan ser necesarios.
 
Frente a los efectos del cambio climático es hoy más importante que nunca intercambiar y compartir más los recursos genéticos agrícolas. Existen ferias de semillas locales y nacionales, pero tendrán que ampliarse e internacionalizarse a medida que se acelera el cambio climático.

Los recursos genéticos y el factor tiempo

Uno de los aspectos del cambio climático con un impacto directo en la diversidad genética tiene que ver con los cambios de la presión sobre el tiempo biológico. Los patrones de polinización provocan una gran inquietud, ya que los insectos son muy sensibles a la temperatura y no pueden siempre sincronizarse con los nuevos tiempos de floración.
 
El aumento de las temperaturas también es susceptible de favorecer a especies que pueden adaptarse a ciclos generacionales cortos.
 
Para los peces, por ejemplo, eso significa que los proyectos de acuicultura tienden a preferir
 a aquellos que se alimentan en los niveles tróficos inferiores y tienen ciclos de producción relativamente cortos.
 
Al mismo tiempo, se calcula que un aumento dos grados Celsius en la temperatura permitiría a los insectos completar hasta cinco ciclos de vida adicionales por temporada –siempre según el estudio la FAO-, que también señala que los agentes patógenos capaces de acortar sus ciclos de reproducción serán capaces probablemente de evolucionar más rápidamente y plantear mayores desafíos potenciales a diversos organismos y ecosistemas.
 
En las zonas boscosas, las especies invasoras también pueden reaccionar más rápidamente a las condiciones cambiantes, desplazando a los tipos de árboles existentes. En base a las proyecciones climáticas actuales, parece que los bosques naturales tendrán que migrar diez veces más rápido de lo que hicieron al final de las Edades de Hielo para mantenerse al ritmo del cambio climático.
 
Un reciente estudio que ha utilizado la Arabidopsis thaliana, una maleza emparentada con la mostaza y la primera planta en tener su genoma secuenciado, mostró cómo las semillas almacenadas en los bancos también pueden ayudar a entender que el cambio climático avanza más rápido de lo esperado: variantes de la planta obtenidas en España funcionaron mejor en Finlandia que las semillas que procedían originalmente de este país escandinavo.

Fuente: http://bit.ly/1CDxCHO

Dólar en el agro: unos ganan y otros tropiezan

La maquinaria, los insumos agrícolas y fertilizantes ahora son más costosos, ya que se tienen que importar. Sin embargo, varios analistas consideran que con un dólar fuerte el agro colombiano puede ser competitivo y recuperar el mercado que había perdido ante la avalancha de productos extranjeros.

En menos de seis meses, el dólar pasó de $1.800 a $2.350, el promedio en esta semana. Esa devaluación de la moneda nacional es del orden del 25%, ya que supera los $500 menos frente a la divisa norteamericana.

Ante ese evento económico y sus efectos en el sector agropecuario, los expertos tienen dos posturas: si se toma en conjunto, salvo lo acontecido en el sector avícola, el sector agropecuario se verá favorecido; para otros, es una talanquera más para que el agro se modernice, pues todo equipo concerniente a tecnología de punta se queda, por ahora, en los anaqueles, debido a que se volvieron más costosas, lo que impide modernizar sus procesos productivos.

De acuerdo con Rafael Hernández Lozano, gerente de la Federación Nacional de Arroceros, Fedearroz, sin lugar a dudas las importaciones de maquinaria para el plan de modernización y los insumos agropecuarios se harán más costosos.

"Las importaciones que hicimos en diciembre fueron con un dólar de $2.350, pero las de enero se efectuaron con una divisa norteamericana en $2.400. El panorama cambia sustancialmente, pues hay que recordar que veníamos importando con un dólar de $1.800", agregó.

Para el directivo arrocero, traer tractores, niveladoras de rayo láser y sembradoras de precisión, conllevará una inversión mayor, con el agravante que son sustanciales para buscar la competitividad del sector.

"Una sembradora podía valía hace unos meses atrás al menos $100 millones y un tractor $130 millones. Ahora se tendrán precios más elevados, y lo mismo acontecerá con los insumos agropecuarios", aseguró.

Más costos

Según Andrés Valencia, presidente de la Federación Nacional de Avicultores, Fenavi, esa devaluación es un golpe muy fuerte para el sector, pues para nadie es secreto que la avicultura consume cuatro millones de toneladas de maíz amarillo, y cerca de 1,5 millones de toneladas de fríjol, soya y torta de soya que hay que traer del mercado externo.

Para el directivo, "la importación de materias primas podría estar en 40 puntos porcentuales por encima del panorama de hace un año, lo que inevitablemente se vería reflejado en el precio al consumidor. Con un dólar de $2.300 hubo un crecimiento de 25 puntos en los costos", explicó.

Igualmente, para los avicultores sus programas de modernización se tienen que parar, pues toda esa maquinaria hay que traerla del mercado internacional y hoy es mucho más costosa.

A favor

Contrario a los avicultores, los cafeteros están de plácemes, pues al ser un sector exportador ese incremento del dólar se ve reflejado, de manera inmediata, en un mayor valor de su carga de café.

Según Néstor Serrano Capacho, presidente ejecutivo del Comité Departamental de Cafeteros, por cada $100 que el dólar se incremente, el precio de carga se incrementa en $40.000.

"Esa revaluación es del orden de $500, lo que significa que la carga de café se ha valorado en el mercado interno en $200.000. Es así, que hoy se tasa en promedio a $750.000 cuando se vendía tan solo a $500.000", sostuvo.

Valor real del peso

En concepto de Hernán Hernández Peñaloza, presidente ejecutivo de la Sociedad de Agricultores de Santander, SAS, y miembros de la junta de la Sociedad de Agricultores de Colombia, un dólar costoso es lo mejor que le puede pasar al agro.

"Es cierto que los avicultores se ven desfavorecidos e importar maquinaria e insumos y fertilizantes será más costoso; sin embargo, la agricultura y la industria tienen la posibilidad de volverse competitivos y eso significa más producción nacional y mayor empleo", agregó.

Hernández Peñaloza aseguró que el Gobierno debe implementar medidas urgentes para volver a reactivar las siembras, por ejemplo, de maíz que permitan abastecer las necesidades de los avicultores colombianos en todo momento, en especial en una coyuntura como la actual.

"Lo mejor para una industria es contar con materias primas nacionales, pues eso significa dinámica económica interna, muchos empleos y desarrollo en las zonas rurales".

El directivo dijo que con el dólar costoso, además, las importaciones de alimentos y el contrabando dejan de ser un negocio rentable.

"El Gobierno ha dicho que el contrabando es la peor plaga del agro colombiano y con estos precios no es atractivo", indicó.

Panorama desfavorable

Las proyecciones de crecimiento para este año, según la Sociedad de Agricultores de Colombia, SAC, tendrán un tropezón en sus surcos.

El ente rector del agro tiene proyectado un crecimiento de entre 2,5% y 3%, lo que significa casi un punto porcentual menos que lo acontecido en 2014 cuando se tasó en entre 3% y 3,5%.

Para la SAC, la tierra no está muy abonada para el desarrollo del agro este año, pues se tiene baja rentabilidad en la mayoría de los cultivos, altos costos de producción, poca infraestructura, bajos precios internacionales para algunos productos agropecuarios, condiciones climáticas desfavorables, incertidumbre jurídica en torno a la propiedad de la tierra, la reciente reforma tributaria y un dólar costoso con tendencia a seguir incrementando su valor ante la caída de los precios del petróleo.

Esa devaluación del peso, que ya es del orden del 25%, encarece de manera inmediata todas las importaciones que sean necesarias para la modernización del sector agropecuario.

El ente rector del agro estima que se debe analizar con el Gobierno el incremento en el precio de los insumos por cuenta del dólar.

Fuente: http://bit.ly/1Eln0PL

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