martes, 14 de abril de 2015

‘Nuestra prioridad está en los pequeños productores’: Dussan

El nuevo presidente del Fondo para el Financiamiento del Sector Agropecuario (Finagro), Luis Enrique Dussan.
Los instrumentos como el FAG, el seguro agropecuario, los subsidios (Incentivo a la Capitalización Rural, ICR), la agricultura familiar y una mayor penetración de la banca entre los pequeños productores son las prioridades del recién posesionado presidente de Finagro, Luis Enrique Dussan.

El nuevo presidente del Fondo para el Financiamiento del Sector Agropecuario (Finagro), Luis Enrique Dussan, indicó, en entrevista con Portafolio, que el artículo del Plan Nacional de Desarrollo que buscaba acabar con el Fondo de Capital de Riesgo, que administra la entidad, fue eliminado del texto.

Así las cosas, están buscándose más recursos para financiar nuevos proyectos agroindustriales.

Vale la pena aclarar que dicho fondo pone los recursos para ejecutar un proyecto productivo agroindustrial y una vez ha 'madurado' se pone en venta, se recoge lo invertido y se hacen nuevas inversiones.

Este es el caso de la empresa Almidones de Sucre, la primera inversión de Finagro con dicho fondo.

Esta compañía ha mostrado utilidades y resultados y se espera el aval del Gobierno para ponerla en venta; sin embargo, se supo que está en trámite un decreto que daría vía libre al negocio.

Otro ejemplo es un proyecto forestal que está en desarrollo.

¿Cuál va a ser la meta de colocación de crédito agropecuario para este año?

Esperamos desembolsar un total de 7,5 billones de pesos entre los productores del sector agropecuario del país.

¿Cómo ve al campo colombiano?

Estoy convencido de que es allí donde está la riqueza del país en alimentos, biocombustibles, forestales, ecoturismo y biodiversidad; de manera contradictora, es donde hay más pobreza.

Frente al tema de la mujer rural, ellas han manifestado estar marginadas en el sistema de crédito. ¿Esto se revertiría durante su gestión?

Ellas tiene mayor fuerza en la ruralidad y han liderando procesos productivos. Ellas han dado luchas y ha habido avances importantes. Ahora, la respuesta a la queja es que quizás no se esté midiendo todo lo que se hace por la mujer rural, quizás porque las estadísticas no se manejan de esa forma.

Sin embargo, desde el Gobierno se busca visibilizar más a la mujer rural y, por esto, la decisión de dedicar hasta el 30 por ciento del presupuesto del Ministerio de Agricultura solo para ellas.

¿Ellas tienen representación en las decisiones de Finagro?

Si. Hay una mujer en representación de ellas en la junta directiva. Una líder 'impresionante' con quien tenemos muchas tareas por hacer.

Aquí somos sensibles al tema; por ejemplo, profundizando en los aspectos de las microfinanzas podremos llegar a ellas de forma más amplia (cobertura) y efectiva.

Esta es una de las líneas en las que queremos trabajar de manera muy intensa.

¿Podrá darse un parte de tranquilidad de que las mujeres rurales serán mejor atendidas?

Sí. Soy solidario con ellas, conozco la realidad de los campos y el papel de la mujer rural en la economía rural.

¿Se fortalecerá el programa de subsidios ICR?

El desembolso se hace una vez se realiza la inversión y no de la mano con la solicitud del crédito.

Para este año se apropiaron 347.000 millones para el subsidio, que representa un incremento del 60 por ciento con respecto al presupuesto del 2014.

¿Prioridades con la entrega de subsidios?

Están en maquinaria, equipos e infraestructura y sistemas de riego.

Por otro lado, se hizo esta vez una división por renglones productivos que el Gobierno quiere incentivar: de los de tardío rendimiento están frutales, palma aceitera, café, cacao, caucho y sistemas silvopastoriles. En los cultivos de ciclo corto tenemos el programa Amtec (arroz) y maíz y algodón.

Además están los Conpes: Lácteo, Altillanura y para el departamento de Nariño.

¿Tomarán nuevas decisiones para masificar el seguro agropecuario?

En general, estoy convencido de que el seguro es fundamental. Este viene creciendo y hoy tenemos 129.000 hectáreas aseguradas. Queremos avanzar en una forma integral, con temas de análisis de riesgo. El direccionamiento que queremos darle es hacia la gestión del riesgo en su conjunto, donde esté el seguro y el Fondo Agropecuario de Garantías (FAG), combinando estos instrumentos para conocer el riesgo de una mejor forma. Es un trabajo conjunto con otras entidades como la Upara, el Ideam y los diferentes sectores productivos.

¿Y frente al Fondo Agropecuario de Garantías (FAG)?

Se pondrá en marcha un nuevo modelo para este instrumento financiero, con el fin de que los bancos faciliten su trámite.

Queremos hacerlo más expedito, quitando pasos y dando vía libre a varios procesos; también haciendo calificaciones, buscando determinar los porcentajes de cubrimiento del FAG.

¿Otras prioridades en su gestión al frente de Finagro?

Consolidar los instrumentos de aseguramiento y de riesgo y el tema de microfinanzas; alrededor de este último, la asociatividad y la agricultura familiar. Buscamos cómo llegar mejor y más a la medida de los pequeños productores.

lunes, 30 de marzo de 2015

Hacia una banca de desarrollo

Luis Enrique Dussán, nuevo presidente de Finagro, quiere disminuir los riesgos para el sector encaminando los recursos según la vocación del suelo y la realidad del mercado.
Hacia una banca de desarrollo

El ingeniero civil Luis Enrique Dussán se posesionó el pasado 12 de marzo a la cabeza del Fondo para el Financiamiento del Sector Agropecuario, Finagro. Se había desempeñado como gerente del otrora Incora y director de Desarrollo Rural del Ministerio de Agricultura, y fue representante a la Cámara por el Huila, de 2002 a 2014, en la Comisión Quinta, encargada, entre otros asuntos, del régimen agropecuario.

Entre sus metas están fortalecer instrumentos como el Fondo Agropecuario de Garantías, que respalda al pequeño productor para que obtenga un crédito con un banco, y el aseguramiento: seguir creciendo más de 100% sobre las 129.000 hectáreas que se aseguraron en 2014. Sobre los subsidios, "no se trata de darlos para cualquier cosa, sino encaminar de acuerdo a las vocaciones de la tierra y los mercados".

¿Cómo se consolidó su llegada a Finagro?

Cuando decidí no seguir participando en el Congreso de la República, el presidente Santos me planteó la posibilidad de que lo acompañara en su gobierno en el sector agropecuario. El ministro de Agricultura, Aurelio Iragorri, sabiendo también que vengo trabajando en estos temas, estuvo pendiente de que entrara al sector.

¿Cuántos recursos tiene Finagro para este año?

Hay $7,5 billones para colocaciones de crédito en línea Finagro, $347.000 millones para el Incentivo a la Capitalización Rural (ICR) y $60.300 millones para subsidiar la prima del seguro agropecuario, que va hasta el 80%, para facilitar el aseguramiento.

¿Cuáles son las metas en microfinanzas?

Este año esperamos colocar $200.000 millones en microfinanzas.

¿La idea es involucrar la banca privada en microfinanzas?

No necesariamente, sino organizaciones que no son bancos, no vigiladas por la Superfinanciera.

El plazo para la firma de nuevos pagarés del Fondo de Solidaridad Agropecuaria (Fonsa) vence el 31 de marzo. ¿Qué sigue ahora?

Con el panorama de lo que recogimos tenemos la información para determinar cuánto se puede descontar. Tenemos que conocer mejor las carteras para decidirlo y se hace la refinanciación del resto, que es en condiciones muy favorables, con cinco años de gracia. Pero también debemos diseñar instrumentos para incentivar la cultura del buen pago, porque nos preocupa que con esos Fonsa y Pranes se genere una cultura de no pago, que los productores digan: "esperemos, hacemos un paro y el Estado nos tendrá que rebajar la cartera". Eso es perverso porque al final lo que pasa es que los bancos no les van a querer volver a prestar. Están dañando su acceso a crédito con esas conductas. Buena parte de los campesinos seguramente no han podido pagar, pero otros se cuelgan, y los que han hecho el esfuerzo de pagar se quejan por no recibir ningún incentivo. Y con razón.

¿Qué cambios se hicieron a las facultades extras para que el presidente transforme las entidades del sector, que se incluían en el Plan Nacional de Desarrollo?

Respecto a lo que se aprobó en el primer debate, estamos conformes con que logramos eliminar la posibilidad de que nos quitaran el fondo de capital de riesgo. Misión Rural propone usar el fondo como potencializador para un nuevo esquema de banca de desarrollo. Alguien dijo que el fondo no sirve y querían quitarlo. Creo que fue más que todo por desinformación. Logramos darle la vuelta y para el Gobierno y el Congreso es claro que el instrumento es necesario.

Que fue creado en la misma ley de Agro Ingreso Seguro.

Sí, la 1133 de 2007. Dejarlo en el Plan Nacional de Desarrollo fue un paso importante. Esperamos que para la segunda vuelta no vayamos a tener dificultades.

¿Por qué defienden ese fondo de capital de riesgo?

Porque es una posibilidad para apalancar desde el Estado la creación de empresas para todos los ámbitos de las cadenas productivas: agroindustria, infraestructura, comercialización, en fin: para donde no hay inversión del sector privado y se requiere que el Estado diga: "Yo ayudo, hagamos empresa conjunta, y cuando esté funcionando vendo mi participación y con esa plata entro a crear nuevas empresas".

¿Y con la facultad de cambiar la ley por la que se creó Finagro?

Se quitó del articulado. Pero creemos que se fueron al otro extremo. A nosotros nos interesa hacer algunos ajustes a esa ley. Quitaron la facultad para protegernos, pero estamos convenciendo al Congreso de que volvamos a ponerla, no para derogar sino para modificar (la ley), sin poner en riesgo los títulos de deuda agropecuaria. Esa facultad nos va a permitir ampliar el espectro de la entidad hacia una banca de desarrollo.

 

mmedina@elespectador.com


Fuente: http://bit.ly/19AhVpt

miércoles, 25 de marzo de 2015

“Misión Cafetera desconoce la historia”


Las primeras conclusiones de la Misión de Estudios para la Competitividad de la Caficultura en Colombia despertaron diferencias entre los académicos detrás del ejercicio y los directivos de la Federación Nacional de Cafeteros. Luis Genaro Muñoz, gerente del gremio, en entrevista con Agronegocios se refirió a las propuestas que no comparte y cuestionó las metas que se trazaron en materia de crecimiento.

¿Qué es lo que más le disgusta de la Misión Cafetera?

Personalmente no me disgusta nada. Aquí hay una discusión regulatoria y estratégica que debe hacerse a profundidad: si debe el país seguir insistiendo en su posición clara de producir, vender y proteger el origen de nuestro café, que es finalmente lo que el consumidor internacional aprecia.

¿Por qué argumenta que estas propuestas favorecen a las grandes empresas?

Cada vez las grandes compañías se fusionan más, hoy muy pocos actores manejan 80% del mercado, por lo que son 560.000 pequeños productores enfrentados a las multinacionales. Llegar a quitarle al cafetero la garantía de compra es dejarlo expuesto a los vaivenes de comercializadores cuya tarea es comprar lo más barato

¿Ha llevado su posición al presidente Santos más allá del documento entregado?

No, con el Presidente no hemos tenido ninguna discusión en tanto la Misión no ha publicado su informe final, le entregó al Gobierno un primer documento que es donde están también nuestras conclusiones.

Criticó a Eduardo Lora por cuestionar la institucionalidad pero no a Juan José Echavarría por hacer lo mismo…

Eduardo Lora, siendo integrante de la Misión, aprovecha el asunto mediáticamente para exponer sus tesis que no compartimos y distrae mucho  porque en el fondo hace un gran revuelto de los bienes públicos, el Fondo Nacional del Café y la Federación de Cafeteros de manera bien ligera, lo que es ampliamente controvertible.

Pero no son los únicos, cinco departamentos también destacaron de nuevo problemas en la institucionalidad, hasta hablaron de un nuevo gremio

Yo tengo una opinión diferente. En términos generales los caficultores tienen bien claro el valor institucional. Habrá voces que digan lo contrario, pero son muy pequeñas. Que deba dividirse o no la institucionalidad es una idea que habrá que estudiar.

¿Es viable una producción de 14 millones de sacos?

Sucederá cuando el mercado compre 14 millones de sacos de café colombianos a buenos precios porque no podemos producir para guardar, el sobreabastecimiento lleva a deterioro en los precios.

¿Y 25 millones de sacos? Que es la proyección de la Misión...

Ahí es donde nos alejamos de la Misión que desconoce lo que ha pasado en Colombia, la violencia y el deterioro de precios que durante muchísimos años no alentó al productor para invertir en el campo. Además, toman de base una cifra de 18 millones de sacos que se dio hace muchos años en circunstancias coincidentes.

¿Pero fue importante?

De hecho, en ese mismo periodo Colombia desarrolló políticas para erradicar café porque se pensó que se estaba en época de sobreproducción, lo que restaba posibilidad de sostenibilidad del negocio. Se olvida todo, si no hay mercado para 14 millones, menos para 25, pero hay que crearlos para no quedarnos sentados en 12 millones de sacos.

Usted propuso un Fondo de Estabilización pero le piden al Presidente PIC, ¿cuál prefiere?

En concreto los dos. Encontramos de manera positiva que en el Plan Nacional de Desarrollo se contemple lo que debería hacer el país en subsidios a la producción. Deben darse subsidios en tanto el vaivén de los precios es cada vez más complejo.

El precio del café ha caído 23% en lo que va el año ¿Qué espera que pase en los próximos meses?

Hay razones de peso para pensar que puede caer y otras para creer que va a estabilizarse. Lo cierto es que quienes transan con el grano no perciben una escasez general, aunque sí es cierto que hay menos café centroamericano, peruano y de otros países que compiten con Colombia. Nosotros hemos suplido esa ausencia. Lo que es clarísimo es la gran volatilidad independientemente de los factores.

miércoles, 18 de marzo de 2015

Análisis/ Crecimiento del sector: ¿cómo aprovechar el 2015?

Solo disminuyendo la importación de alimentos se puede generar un crecimiento en la producción y en el consumo interno.
Aunque la perspectiva que se vislumbra para el 2015 es de bajo crecimiento, el panorama podría cambiar si se toman a tiempo acciones de tipo tributarias, de financiamiento, asistencia técnica y de propiedad de la tierra, que permitan lograr economías de escala en la producción agropecuaria.

La Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC) estima que la actividad productiva agropecuaria crecerá para este año entre 2,5 y 3,0 por ciento. Sin desconocer el entorno internacional, que enfrenta cambios y dificultades en materia económica, no hay duda de que si se sabe aprovechar la devaluación a nuestro favor, aumentando las exportaciones del agro, incluso promoviendo el turismo rural para nacionales y extranjeros, el panorama puede cambiar y los resultados ser beneficiosos para el país y el sector.

La devaluación del peso frente al dólar contribuye a encarecer las importaciones, favoreciendo de forma directa la producción nacional, además de mejorarle la competitividad a las exportaciones agropecuarias en los mercados externos.

Por otro lado, a pesar de las reducciones en los pronósticos del Producto Interno Bruto (PIB), un crecimiento entre 3 y 4 por ciento, con devaluación, vendrá acompañado de demanda interna de materias primas y productos de origen agropecuario.

Otro factor que incide de manera favorable para las previsiones de este año es la expectativa de crecimiento de la economía norteamericana, principal destino de las exportaciones de productos agropecuarios y agroindustriales, y la aparente posibilidad de que las condiciones de entorno macroeconómico a nivel nacional continúen sin mayores cambios.

Aunque la perspectiva que se vislumbra para el 2015 es de bajo crecimiento, debido a factores como la baja rentabilidad que afecta a la mayoría de actividades agropecuarias, consecuencia de la caída en los precios; la falta de provisión de bienes públicos para el sector; la incertidumbre de los bajos precios internacionales, por cuenta del aumento en la oferta y el débil crecimiento de la economía mundial; la menor dinámica de la actividad cafetera, así como la percepción de condiciones climáticas desfavorables, por la anunciada ocurrencia del fenómeno de El Niño, el panorama podría cambiar de forma favorable si se toman a tiempo acciones inmediatas de tipo tributarias, de financiamiento, asistencia técnica y de propiedad de la tierra, que permitan lograr economías de escala en la producción agropecuaria, lo cual conduciría a tener mejores resultados en términos de calidad y cantidad de la producción, eficiencia en costos, mayores ingresos y más beneficios sociales y ambientales.

Colombia produce 31,6 millones de alimentos, pero exporta 4,4 millones, importa 10,3 millones; es decir, un consumo aparente de 37,5 millones de toneladas, esto para decir que solo disminuyendo la importación de alimentos se puede generar un crecimiento en la producción y en el consumo interno.

Resulta importante señalar que la SAC estimó un crecimiento en el valor de la producción agropecuaria para el 2014 del 2,9 por ciento, apostándole a una cifra incluso un poco más alta a la reportada por el Dane, que fue de 2,3 por ciento, explicado principalmente por el aumento en la producción cafetera que alcanzó el 12 por ciento, contribuyendo con 1,2 p.p. en dicho crecimiento.

El bajo crecimiento de la actividad productiva agropecuaria, en el 2014, estuvo asociado principalmente a la caída en las áreas cosechadas y al intenso verano que azotó gran parte del territorio nacional, y que no solo impidió, en algunos casos, las siembras, sino que provocó pérdidas de áreas sembradas y caída en los rendimientos por hectárea. En el caso de la ganadería, su impacto fue igualmente negativo, ya que la falta de agua produjo escasez de pastos y forrajes para el ganado e incluso se reportaron pérdidas por muerte de animales.

Otro factor que, sin duda, incidió en las decisiones de inversión por parte de los agricultores, fue la poca rentabilidad que vienen sufriendo algunos renglones agrícolas, debido a los bajos precios y a los elevados costos de producción, pero también por las dificultades, principalmente de los pequeños y medianos productores, para mejorar los niveles de productividad de los cultivos y compensar los bajos precios. Dichas dificultades están relacionadas con la falta de acceso al crédito y a la asistencia técnica, entre otros.

A todo lo anterior se suma la incertidumbre jurídica de la propiedad de la tierra, generada por las equivocadas interpretaciones de la Ley 160 de 1994, siendo un factor que limita y seguirá limitando la inversión privada en el sector.

En medio de un entorno internacional que genera inseguridad, la economía colombiana ajusta su nivel de tasa de cambio y debemos aprovecharla, sus finanzas públicas deben mejorar, la falta de coherencia fiscal acabarse. La desindustrialización, la alta dependencia frente al petróleo y la lentitud en tener una verdadera política agraria de Estado son factores negativos que se deben contrarrestar dando apoyo a la política agraria, en la cual quepan la agricultura familiar, el pequeño, mediano y grande productor, buscando finalmente la empresarización del campo para lograr un mayor crecimiento y rentabilidad del sector.

Rafael Mejía López
Presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC).


viernes, 20 de febrero de 2015

Fedegan presenta decálogo rural para iniciar recuperación del campo




José Félix Lafaurie Rivera, presidente de Fedegan, dio a conocer 10 puntos claves para reactivar la producción agropecuaria, en los cuales el Estado y el sector privado, a través de los gremios, deben hacer un frente común con la decisión y el pragmatismo que imponen las circunstancias.

En el decálogo se destacan los puntos relacionados con la producción sostenible a través de Sistemas Silvopastoriles, considerados "el futuro para mejorar la productividad con un menor impacto ambiental"; la asociatividad de los pequeños productores, la asistencia técnica y extensión y el contrabando y abigeato.

Sobre estos últimos delitos, advirtió que "ni el agobiado pueblo venezolano, ni los productores colombianos merecen que unas mafias se aprovechen impunemente del enorme negocio cambiario en la frontera y mucho menos del patrimonio de los ganaderos".

De igual manera, reseñó dentro de los 10 puntos la importancia de trabajar en la adaptación al cambio climático, hacer una reorganización productiva, la importancia que se le debe dar al Censo Agropecuario y la actualización catastral, la producción empresarial y la red vial terciaria, sobre la que aseguró que "su recuperación y ampliación representaría una verdadera revolución rural".

El último punto se refiere a la institucionalidad agropecuaria, que según el presidente de Fedegán, debe ser fortalecida y reorganizada con decisión y urgencia, para hacer efectiva la presencia del Estado en aspectos como el crédito agropecuario, la sanidad, la inocuidad y la política de tierras, entre otros.

De acuerdo con ello, señaló que resulta prioritario empezar a trabajar en lo productivo, ya que se da por descontado el atraso y la inequidad que se vive en la Colombia rural, factores que se atribuyen a un abandono estatal que ha generado consecuencias en materia de infraestructura física y también social.

miércoles, 18 de febrero de 2015

Origen de las inversiones dividen a gremios y campesinos frente al plan de desarrollo



El debate alrededor del origen de las inversiones para el desarrollo del campo llegó hasta las propuestas del Plan Nacional de Desarrollo (PND) que contempla en una de sus cinco estrategias transversales la transformación de la ruralidad.

El enfoque rural de la propuesta reconoce que "en el campo se concentran los principales problemas de pobreza, falta de educación y falta de infraestructura, además de muchos de los problemas de violencia y narcotráfico", por lo que promete redoblar su atención para modernizar sus condiciones.

Es así que el director del Departamento Nacional de Planeación (DNP), Simón Gaviria, advirtió sobre la importancia de comenzar "por lo más básico":  tener cartografía, catastro, títulos de propiedad y vías de acceso.

Si bien el Gobierno Nacional se trazó metas puntuales respecto a la reducción de la pobreza, el índice de desigualdad (Gini) y el desempleo, el aporte de los productores será clave para alcanzar tales propósitos conforme le apuesten también a lograr competitividad, productividad y rentabilidad en el campo.

Los gremios afiliados a la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC) coincidieron en que el incremento en las escalas de producción agropecuarias, que le apunta a convertir la actividad en una industria, será resultado de la contribución de modelos asociativos y empresariales.

"Cabe un mayor reconocimiento de la legitimidad e importancia de la cultura empresarial moderna y el interés privado en el desarrollo agropecuario y rural", aseguró Rafael Mejía, presidente de la entidad, haciendo referencia a los aspectos que, consideran, deben mejorar en el documento.

Sin embargo, a las organizaciones campesinas les sigue preocupando que se obligue a los productores a "asociarse con empresarios en relaciones inequitativas, lo que genera grandes pérdidas para la población", tal como dijo Aída Pesquera, directora de Oxfam, confederación internacional que promueve la eliminación de la pobreza.

Al respecto, el senador Jorge Robledo se refirió a un artículo que habla de promover proyectos de gran envergadura que involucren a pequeños productores e inversionistas en condiciones equitativas.

"Esta política agraria en las condiciones actuales podría ser la más retardataria de la historia del país", aseguró, al tiempo que se refirió a las observaciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde) en liberalización comercial del sector "que buscan su beneficio" argumentando que un desarrollo moderno.

El sector agropecuario, como ningún otro renglón de la economía, está implícito en los tres pilares del PND en la medida en que la equidad se mide sobre las brechas entre la calidad de vida urbana y la rural, la eventual firma de la paz se consolida en el campo y el derecho a la educación se promoverá desde el enfoque territorial. Así mismo, se apuesta a una estrategia de crecimiento verde desde la explotación sostenible de los recursos.

Pero esta discusión apenas comienza, pues ayer el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, radicó en la Secretaría de la Cámara de Representantes el documento que en marzo deberá estar aprobado, por lo que comenzará a debatirse en las comisiones económicas del Congreso.

Políticas que amenazan el sector  
El PND contempla inversiones en el sector por $49 billones en cinco frentes. Sin embargo, el presidente de Fenavi, Andrés Valencia, advirtió que en el articulado hay por lo menos tres micos que "se convierten en serias amenazas para el sector": el uso de los fondos parafiscales para el programa de Beneficios Económicos Periódicos, la facultad del Ministerio de Agricultura en la elección de la junta directiva de estas figuras y la posibilidad de usar el suelo agropecuario para programas de vivienda de interés social y prioritario.

Las opiniones

Aída Pesquera
Directora de Oxfam
"En el PND hay nuevas modificaciones legislativas respecto al uso de la tierra, entre ellas la acumulación de lotes alguna vez baldíos".

Rafael Mejía
Presidente de la SAC
"El documento de bases debe abordar con mayor coherencia la necesidad de un impulso decidido de la inversión productiva en el sector".

Jorge Robledo
Senador de la República
"La política agraria de Estado que se plantea en el Plan Nacional de Desarrollo podría ser la más retardataria en la historia de Colombia".

Para contactar al autor de esta nota:

Paula Delgado Gómez

pdelgado@larepublica.com.co

Editor de esta nota:
Paula Medina
pmedina@larepublica.com.co

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