miércoles, 10 de marzo de 2010

Con campaña quieren aumentar en 30% el consumo de café en Colombia

Toma Café es la propuesta que la Federación Nacional de Cafeteros y los gremios del grano en el país presentaron para impulsar la cultura de consumo de la bebida a nivel interno, considerado como uno de los más bajos para un país productor.

"Queremos hacer del café la bebida más consumida y más apetecida por los colombianos y las colombianas hasta en el último rincón del país", dijo Ana María Sierra, coordinadora ejecutiva de Toma Café. 

La campaña busca que para 2015 se llegue a un consumo per cápita de 2,5 kilos de café verde equivalente por año frente a los 1,87 kilos actuales.

Es por esto que a partir de hoy se podrá apreciar la publicidad de Toma Café en la que se promueven los atributos del grano y sus bondades como bebida.

El proyecto incluye acuerdos de promoción con de los gremios de los hoteleros y los comerciantes e, incluso, se dictarán cursos para enseñar una preparación que contempla incrementar la concentración de 3,4 gramos de café por cada taza a siete, según los estándares internacionales.

Si se logra llegar al aumento de consumo esperado, el resultado se reflejaría en un incremento 300.000 sacos por año.


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martes, 9 de marzo de 2010

Promotor de la exportación de ganado a la República del Líbano

Paolo Bianchi Banfi

Imagen del personaje Paolo Bianchi Banfi

La reciente exportación de cerca de 3.000 cabezas de ganado en pie a la República del Líbano, primera que se realiza desde Colombia a ese destino, no sólo es un proyecto audaz, sino que generó grandes beneficios para la región ganadera de Córdoba y de departamentos vecinos. Detrás de esta iniciativa está el Director del Centro de Investigación Turipaná, de CORPOICA, Paolo Bianchi Banfi.
 
"Este proyecto está muy vinculado a lo que hacemos en CORPOICA,  que es innovar, brindar desarrollo a nuestros productores. Y se logró en un momento crítico, en el que la ganadería de Córdoba estaba afrontando un represamiento de reses para sacrificio y una caída de precios, debido al cierre de exportaciones a Venezuela", explicó.
 
¿Cómo surgió este proyecto?
 
Recientemente entramos en contacto con unos socios brasileros que exportan ganado hacia el Lejano Oriente con quienes nos dimos a la tarea de hacer una exportación de cerca de 3.000 toros en pie vía marítima.
 
En un principio sonaba descabellado, pero podría lograrse. Brasil exporta hacia el Líbano y Venezuela, incluso el año pasado exportó más de 300.000 animales en ese modelo. Así que exportación la concretamos el pasado 27 de febrero en asocio con un libanés y un grupo de colombianos.
 
¿Cuántos animales enviaron y de dónde provenían?
 
En este embarque exportamos 2.850 toros de ceba de 500 kilos. Los compramos a los ganaderos en el departamento de Córdoba, en el Bajo Cauca y en Sucre.
 
¿Qué impacto tiene el proyecto en esas regiones?
 
Esto ha traído un gran optimismo a la región. La gente al principio estaba un poco incrédula, pero luego vieron la viabilidad del proyecto y su provecho en beneficio de diferentes sectores, comenzando por entender que abrimos nuevos mercados al exterior.
 
Para los productores es una ventaja que la exportación sea de ganado en pié, no en canal, porque tienen la alternativa de dos centros de compra: el frigorífico y este tipo de exportación. Las compras las hicimos a pequeños y a grandes ganaderos en 40 ó 50 fincas, en un promedio de 15 a 28 cabezas por finca.
 
 
Los transportadores se han beneficiado porque hemos realizado cerca de 250 viajes hacia el puerto de Barranquilla, desde donde se embarcaron los animales.
 
En general, el proyecto mueve toda la economía en la región del Bajo Cauca antioqueño, Córdoba, algo de Urabá y en Sucre, que son las áreas donde hay más ganado de ceba.
 
¿Cómo fue el respaldo del Gobierno?
 
El Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, Andrés Fernández Acosta, nos brindó un gran apoyo, contribuyó a agilizar el protocolo zoosanitario con el Líbano. El ICA también nos ayudó mucho; en general, el Gobierno cooperó para llegar a acuerdos para cumplir el protocolo muy rápidamente con el Líbano.
 
¿Qué tan compleja es esta exportación?
 
Esta es la primera vez en Colombia que se hace la exportación de ganado en pie. El ganado se transporta en barcos especializados con corrales y comida, se transportan más 1.500 toneladas de alimentos para un viaje que dura alrededor de 22 días hacia el Líbano.
 
Las razones para enviar los animales vivos y no carne en canal son varias. El mercado libanés sólo admite toros, por cuestiones de la grasa del novillo; al exportarlos en pie aprovechan el cuero, los cascos, los cachos, todo lo que se puede obtener del animal, y los cortes que ellos usan son diferentes a que se hacen en Colombia y en general en Occidente.
 
Otra situación compleja fue que la operación la hicimos en pleno verano, agudizado por el Fenómeno de El Niño. Sin embargo, conseguimos suficientes reses para concretar la exportación y creemos que habrá otras más.
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domingo, 7 de marzo de 2010

En Colombia hay 484.762 hogares rurales en los que ellas son cabeza de familia

Se organizan, trabajan, atienden a sus hijos y esposos y, si les queda tiempo, descansan.

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) denunció las desigualdades generalizadas entre hombres y mujeres con relación al acceso a la tierra. La entidad informó desde Roma que una nueva base de datos, puesta en marcha por la organización, detalla a esta situación, en 78 países, como una de las principales amenazas para el desarrollo rural.

"En casi todos, las mujeres se encuentran muy por detrás de los hombres en lo que respecta a la propiedad de las tierras de uso agrícola y el acceso a los ingresos que generan, a pesar de que ellas producen grandes cantidades de cultivos alimentarios y desempeñan un papel crucial para mantener y atender a sus familias", explicó la FAO.

La entidad arguyó que las principales causas de las diferencias en el derecho a la tierra por cuestión de género son las trabas que imponen las autoridades e instituciones tradicionales, las herencias y prácticas 'de hecho' y las discrepancias o lagunas en la jurisprudencia.

Así mismo, otra causa es la distancia entre los derechos compilados en las leyes y la práctica, pues en muchos casos, las constituciones nacionales admiten la igualdad entre hombres y mujeres para el acceso a la tierra, pero la realidad cotidiana es muy diferente.

"A menudo, estos derechos están amenazados por leyes que entran en conflicto o antiguas prácticas tradicionales e institucionales que asignan los títulos de propiedad y las herencias a los varones", anotó.

Con la creación de la base de datos, la FAO pretende proporcionar a los encargados de formular las políticas y otros usuarios un panorama más claro de los principales factores sociales, económicos, políticos y culturales que afectan al acceso a la tierra y el que las mujeres puedan ejercer sus derechos sobre ella.

En su análisis sobre Colombia, la base de datos destaca que las mujeres constituyen el 49 por ciento de la población rural y participa cada vez más en la transformación de alimentos y la producción de artesanías.

En la producción de flores de exportación las mujeres constituyen el 80 por ciento de la fuerza laboral, mientras que su participación en la agricultura está subestimada en las estadísticas, pues el 3,3 por ciento de las trabajadoras agrícolas son consideradas ayudantes.

Una característica particular del trabajo femenino rural son los  bajos ingresos, ya que 65,2 por ciento recibe pago en dinero, 10,9 por ciento recibe pago en dinero y especie y al 23,6 por ciento de ellas no les pagan o reciben algo en especie.

En cuanto a la producción pecuaria, la cría y el cuidado del ganado, y diversas especies menores es una actividad que tradicionalmente realiza la mujer. En las zonas de ganadería extensiva, los Llanos Orientales y el Caribe, la actividad síi es realizada en su totalidad por hombres.

Concluye la FAO que la situación de violencia afecta en forma más intensa a la mujer rural desplazada, que ha debido asumir la jefatura del hogar y se ha visto privada de la propiedad de la tierra.

Mano de obra en el agro

De acuerdo con la base de datos de la FAO, estos son algunos datos de las mujeres rurales colombianas.

  • 49 por ciento de la población rural lo constituyen las mujeres.
  • 80 por ciento de la fuerza laboral de los cultivos de flores del país está en manos de ellas.
  • 31,3 por ciento de lastrabajadoras agrícolas son consideradas ayudantes familiares, sin salario.
  • 7,8 por ciento de las mujeres rurales mayores de 35 años se encuentran en el nivel de analfabetismo, índice que disminuye entre las más jóvenes (5 por ciento).
  • 40 por ciento de las mujeres rurales tenían empleo en el año 2005. Las mujeres rurales participan estructuralmente en el mercado pero gran parte del trabajo que realizan no es visible o es considerado secundario.
  • 51 por ciento del sector comercio está manejado por mujeres, dedicadas a la comercialización primaria de productos como granos, frutas, vegetales frescos, carne y leche.

CON INFORMACIÓN DE LA FAO (WWW.FAO.ORG) Y DE LA AGENCIA EFE


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viernes, 5 de marzo de 2010

Café, ¿Cuál es la estrategia?

Las grandes fincas en la parte central del país están desapareciendo rápidamente, porque el costo de oportunidad de sembrar café en tierras costosas es muy alto.

La sorpresiva caída de la producción de café en 2009 ha tenido un alto costo para Colombia en términos de relevancia y credibilidad en el mercado internacional. Es el momento de repensar el modelo cafetero del país.

En el año 2009, la caficultura colombiana tuvo una caída de 32% en volumen. Más de tres millones de sacos de café que figuraban en las expectativas de productores, comercializadores y compradores internacionales no se materializaron. La caída, además, llegó por sorpresa, pues incluso en junio pasado la Federación Nacional de Cafeteros (FNC) todavía insistía en que la producción sería de 11 millones de sacos. 

En la larga historia de la institucionalidad cafetera colombiana, nunca se había presentado un error de una magnitud similar en los estimativos de la producción. La Federación invierte grandes recursos en estas proyecciones, pues de ellas dependen decisiones críticas para todos los actores de la cadena. Desde las expectativas de flujo de caja en las pequeñas fincas, hasta la programación de la producción y abastecimiento de canales de los grandes tostadores internacionales, todo el sistema depende del dato de la producción estimada que genera la Federación. Dada la trayectoria pasada, la fiabilidad de la proyección había pasado a ser un supuesto no cuestionado para todos ellos. 

La extraordinaria caída en la producción ha deteriorado la credibilidad de la Federación. La entidad explica que el error se debió a factores coyunturales que no deberían repetirse, como un anormal comportamiento de las lluvias y un acelerado crecimiento de la incidencia de la roya. Sin embargo, en el ambiente queda una fuerte sombra de duda. Algunos creen que la caída de la producción en 2009 es un síntoma de un problema estructural que solo ahora se hace visible. Quienes piensan así ven en esto una señal de la inevitable decadencia de las estructuras cafeteras colombianas. 

La verdad está en algún punto intermedio entre la explicación que da la Federación y las versiones más apocalípticas. La crisis de 2009 no se debió simplemente a un problema coyuntural y sí es una muestra de males profundos en el modelo cafetero colombiano. Sin embargo, todavía es demasiado pronto para que Colombia se despida del café, como parecerían anunciar las versiones más pesimistas. 

Si Colombia logra repensar su estrategia y retomar la iniciativa, tiene grandes fortalezas que le permitirían asumir una posición importante en el escenario mundial de este siglo. Para lograrlo, la Federación deberá abandonar paradigmas, reconocer problemas graves y superar barreras al cambio. La caída de la producción de 2009 es un campanazo de alerta, pero todavía estamos a tiempo para retomar un liderazgo.

Impactos del desplome

Tradicionalmente, la producción anual de café en Colombia ha sido bastante estable, alrededor de los 11,5 millones de sacos. Como consecuencia de la caída en la producción, los productores dejaron de recibir $425.000 millones, al reducirse el valor de la cosecha de $3,8 billones a $3,4 billones. Los exportadores dejaron de exportar 3,2 millones de sacos y muchos registraron pérdidas importantes, al no poder entregar el café que tenían vendido oportunamente. 

Para los actores en el mercado cafetero global, una de las ventajas de hacer negocios con Colombia había sido la alta predictibilidad de los despachos. Sin embargo, ahora los grandes compradores se quejan no solamente de la caída de la producción, sino porque la Federación manejó mal la información. Solo hacia finales del año se anunció que la producción iba a estar por debajo de lo anticipado, e incluso en ese momento creía que estaría por encima de los 8 millones de sacos. La cifra final fue de 7,8 millones de sacos, el nivel de producción más bajo desde 1976. 

Los tostadores internacionales, al no contar a tiempo con el café que habían comprado, tuvieron que salir a conseguirlo en el mercado pagando una prima por escasez cercana a 100 centavos de dólar (esto, cuando lograron conseguir café colombiano). Dada la dificultad para adquirirlo, en muchos casos tuvieron que reemplazarlo por café de otros orígenes, alterando la composición de sus mezclas. Como resultado, el ambiente en la industria tostadora internacional es bastante adverso a Colombia en estos momentos, debido, particularmente, al mal manejo que se le dio a la información. Los tostadores se sienten traicionados y agredidos. En un entorno internacional, donde los negocios se hacen con base en la confianza, una cosa es la caída en la producción y otra es recibir información imprecisa cuando ya estaba bien avanzado el año. Lo más preocupante es que los grandes tostadores han perdido confianza en la institucionalidad cafetera colombiana, algo nunca visto en el pasado. 

El costo para la industria internacional fue alto, como bien lo reconoce el gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, Luis Genaro Muñoz; pero quizás el mayor costo fue la pérdida de credibilidad en la institucionalidad cafetera.

¿Por qué?

De acuerdo con Luis Genaro Muñoz, gerente de la FNC, la caída en la producción fue resultado de la reducción de la productividad de los cafetales debido a una combinación de exceso de lluvia en las zonas cafeteras y la menor aplicación de fertilizantes por su alto precio (ver entrevista). Como ingrediente adicional está el aumento de la infestación por roya -plaga que prácticamente había desaparecido- en las zonas sembradas con variedades poco resistentes, unas 300.000 hectáreas. Para 2010, la FNC espera que la producción vuelva a los niveles normales de 11 millones de sacos. De hecho, la Federación acaba de sacar su pronóstico de 5,2 millones de sacos para el primer semestre del año, con lo cual la producción para el año completo podría estar cercana a los diez millones de sacos. La entidad cuenta con que las condiciones climáticas cambiarán y los niveles de fertilización se recuperarán gracias a los menores precios y al programa Fertifuturo.

La FNC ve el problema como un desajuste temporal en algunas variables y, si retornan a sus niveles usuales, todo se normalizaría. Pero existen múltiples interrogantes alrededor de las explicaciones que da la Federación, que llevarían a pensar en un diagnóstico diferente. Los problemas son de fondo, se vienen acumulando desde hace tiempo y no van a desaparecer tan fácilmente.El caso del clima es un buen ejemplo. Las proyecciones de la FNC para 2010 dependen de que las condiciones del clima sean normales. Sin embargo, es posible que estemos ante tendencias de largo plazo en la cuales el calentamiento global tendrá un fuerte impacto en las zonas cafeteras colombianas. Según un estudio elaborado por el CIAT y GTZ, entidad de cooperación internacional del gobierno alemán para el desarrollo sostenible, es necesario considerar los efectos del cambio climático sobre el cultivo del café en Colombia, que van desde una reducción del tiempo de maduración, lo cual afectaría su calidad, hasta una reducción de las zonas aptas para cultivo. Si estas consideraciones resultan ser ciertas, el impacto del clima sobre el cultivo del café no puede ser visto como un tema coyuntural y constituiría una seria amenaza de largo plazo sobre la estabilidad y la calidad de la oferta (ver recuadro).

Por su parte, la caída en el uso de fertilizantes en un cultivo de tanta tradición no obedece solo a unos precios desfavorables. El fenómeno también tiene que ver con cambios en las prácticas en las fincas y en la propia cultura de cultivo. Lo mismo pasa con la roya. Esta plaga, que llegó a ser una amenaza letal, había sido prácticamente desterrada, pero ha resucitado. Esto solo puede pasar en un contexto de deterioro de las prácticas de cultivo en el largo plazo y no se puede entender como un problema coyuntural. 

El gerente, Luis Genaro Muñoz, habla de 300.000 hectáreas envejecidas y que presentan muy bajos niveles de productividad. El descuido en estos cultivos refleja un deterioro en la calidad de la gestión de las fincas que tiene que ver con una amplia variedad de factores sociológicos, incluyendo el envejecimiento de los cultivadores y la falta de motivación en los jóvenes para asumir un liderazgo empresarial en las parcelas de sus padres. Este tampoco es un fenómeno coyuntural. El país no puede cerrar los ojos ante estas realidades. Si no comenzamos por hacer un diagnóstico realista de nuestra propia situación y no adoptamos una nueva estrategia cafetera que asuma estos problemas a fondo, las perspectivas para nuestra caficultura se deteriorarán en menos tiempo del que el país imagina. "De las 870.000 hectáreas sembradas en café en Colombia, 300.000 están envejecidas, presentan bajísimos niveles de productividad y se encuentran cultivadas en variedades susceptibles a la roya. En su mayoría, estas plantaciones están en las manos de los productores más pequeños y pobres", Luis Genaro Muñoz.

Cambia el mercado

Cualquier discusión sobre la estrategia para el café colombiano tiene que partir de las nuevas realidades del mercado internacional. Colombia se acostumbró al discurso de que era el segundo productor del mundo y a una influencia en el mercado mundial derivada de esa posición. Ahora, cuando las cosas han cambiado y la posición de Colombia en el mercado mundial se ha reducido, muchos ven la perspectiva internacional con pesimismo. Sin embargo, el hecho de que enfrentemos nuevas realidades no significa que los mejores tiempos para el café colombiano hayan quedado atrás. Es posible asumir el nuevo escenario con objetivos ambiciosos. Pero, para que esto ocurra, es indispensable cambiar. Hace ya unos años, Colombia tuvo que acomodar el duro golpe de bajar del segundo al tercer lugar en el mundo como productor de café, después de Brasil y Vietnam. En 2009, por cuenta del desplome de la producción, Colombia se ubicó por debajo de Indonesia y descendió al cuarto lugar. Para muchos, este ha sido un duro golpe que señala una tendencia de decadencia a largo plazo en la caficultura colombiana.

Es posible que este vínculo entre el volumen y la autoestima de los caficultores sea parte del problema. En realidad, Colombia debería preocuparse menos por el volumen y más por la calidad de su café. La posición relativa en el ranking global de producción no es algo tan importante, pues se trata de productores muy distintos, con enormes diferencias de calidad y precio. Colombia es el productor número uno de café arábigo lavado (café suave), considerado el mejor del mundo. Entre tanto, Brasil, que es el principal productor del mundo en términos absolutos, produce café arábigo no lavado y café robusta, ambos de calidad inferior al colombiano. Vietnam e Indonesia, por su parte, son productores de café robusta. Aunque la producción actual de Colombia sea menor, los atributos específicos que aporta el café colombiano para lograr una taza de excelente calidad, que al final es lo que importa, hacen que no sea tan fácil reemplazarlo. Además, Colombia es uno de los pocos países en el mundo que tiene producción de café durante todo el año, lo que permite a la industria abastecerse de café fresco permanentemente. 

Las tendencias internacionales de largo plazo en materia de consumo de café son favorables para el producto colombiano. Este mercado internacional ha tenido dos características centrales. Por una parte, el consumo ha crecido en forma continua a través de los años, aun en épocas de crisis económicas e incluso guerras. Por otra, la preferencia por la calidad ha aumentado permanentemente, en la medida en que han crecido los ingresos de los consumidores. La experiencia de Japón es muy ilustrativa. El incremento del ingreso per cápita a través de los años (ver gráfico) llevó a un aumento considerable del consumo por persona. Otros casos, como el de Finlandia (ver gráfico) confirman que la preferencia por la calidad aumenta con el crecimiento del ingreso. 

Todo indica que esa tendencia se va a intensificar, en la medida en que en los países emergentes, esencialmente de Asia, surge una clase media urbana con una capacidad de consumo importante. Se espera también que aumente la demanda por café certificado y que consumidores y tostadores exijan saber más acerca de la fincas de donde proviene el café, así como la forma como este se cultiva. Desde esta perspectiva, las oportunidades no están solo en el exterior. Colombia también tiene una clase media emergente que busca cada vez consumir productos de mejor calidad y más sofisticados. A esto apunta la campaña para el consumo de café que se va a lanzar próximamente. El ejemplo de Brasil es muy importante. Ese país pasó en veinte años de un consumo de café de 2,5 kilos per cápita al año a 6 kilos actualmente. En los últimos cinco años, Brasil ha sido responsable del aumento del 50% del consumo mundial de café. El fortalecimiento del mercado interno traería ventajas para la caficultura colombiana, en la medida en que no habría que depender de los tostadores y comercializadores internacionales. En ese modelo, son los compradores y tostadores quienes imponen las condiciones, como bien lo menciona Luis Genaro Muñoz en su entrevista con Dinero, con respecto a las Tiendas Juan Valdez.

Estas tiendas, que surgieron hace seis años como vitrina para promocionar el café colombiano y producir al mismo tiempo mayor valor agregado, se han convertido en un motivo de controversia. Internacionalmente, los tostadores las ven como una competencia directa, algo que es cierto, pero que no debería impedir a los colombianos desarrollar su propia marca para llegar al consumidor final. Dentro del país, por su parte, son criticadas por su alto costo y baja rentabilidad. La Federación está trabajando para corregir este problema (ver recuadro). Dado que las tendencias de consumo en los mercados internacionales son fundamentalmente favorables para Colombia, nuestra caficultura puede aspirar a lograr metas ambiciosas en términos de conquista de mercados. Por el lado de la demanda mundial, no hay razones para dejar de creer en el café.

Desde la perspectiva interna, el café sigue siendo vital para Colombia. Si bien ha perdido relevancia como porcentaje del PIB o de las exportaciones totales del país, su impacto en la economía es muy importante. El valor de la cosecha cafetera anual es de $3,4 billones (0,68% del PIB) que aunque no es mucho, es dinero en efectivo que va directamente al consumo de las familias. El empleo cafetero es el más grande del país y las exportaciones, cuyo valor en 2009 fue de US$1.723 millones, aún son significativas. Además, el café sigue siendo vital para Colombia desde la perspectiva de la cohesión social. La estructura de producción, con base mayoritariamente en el minifundio, les da sentido de pertenencia a los productores y mantiene la unidad familiar en las regiones de cultivo. Estos son elementos que tienen valor. De hecho, la sostenibilidad de la producción es uno de los factores más importantes desde la perspectiva de los consumidores globales. La estructura de la caficultura colombiana puede llegar a ser un gran activo a la hora de conquistarlos.

Un nuevo modelo

El café colombiano lo tiene todo para salir adelante en este siglo, pero hay que empezar por cambiar el modelo mental predominante. El modelo cafetero colombiano fue creado para un mundo muy diferente al actual, cuando existía un pacto de cuotas entre países productores y consumidores. Lo importante era producir un café de buena calidad para exportación, sin tener en cuenta las características particulares de los cafés de las distintas regiones. La generación masiva de divisas dependía del pacto y por ello el café estaba en el centro de la agenda del Gobierno. El desarrollo de un mercado interno de café exigente no estaba en la mira de nadie. 

El pacto de cuotas se acabó, pero las rutinas y las estructuras siguen siendo muy similares a las del pasado. La estructura de la producción permite hacer un desarrollo de la caficultura colombiana acorde con las demandas actuales en materia de sostenibilidad. Sin embargo, esto involucra una mayor complejidad y difícilmente puede lograrse con un esquema basado en las necesidades del pasado. El cambio en el café tiene que comenzar por una renovación de la cultura. Tendría que ocurrir una transformación en la visón de los cultivadores que les lleve a tener mayor conciencia de las oportunidades que se pueden derivar a partir del hecho de contar con el mejor café del mundo, un café que puede diferenciarse dependiendo de su origen y valorizarse de esta manera. De hecho, antes de que existiera el pacto de cuotas, el café colombiano se vendía en el exterior con precios diferentes según el origen. 

Las oportunidades existen, especialmente para el café cultivado en pequeñas fincas. Las grandes fincas en la parte central del país están desapareciendo rápidamente, porque el costo de oportunidad de sembrar café en tierras costosas es muy alto. De la misma manera, el costo de la mano de obra es también alto, pues es muy difícil conseguir que la gente que vive cerca a las ciudades quiera ir a recoger café.

El dilema, entonces, está en que las mejores oportunidades para el futuro de la caficultura se encuentran precisamente en las fincas pequeñas, que son las que podrían obtener las mayores ventajas a partir del café de origen. Estos cultivadores, sin embargo, son precisamente los que tienen menor ingreso y educación y los que encuentran más difícil trabajar a través de redes y alianzas para penetrar los mercados internacionales.

El problema no es de corto plazo y el reto es gigantesco. Es necesario que la Federación asuma la necesidad de liderar estos cambios y para ello es indispensable una revisión a fondo de sus propias prácticas, para que se convierta en una organización más ágil y con mayores capacidades a fin de responder a las demandas internacionales. La experiencia del año pasado no puede repetirse. La agenda de acción está clara y, en principio, no debería haber obstáculos insalvables para moverse hacia este objetivo. El primer paso consistiría en reconocer que el mundo cambió. A partir de ahí se podría construir el futuro.


FUENTE: DINERO


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jueves, 4 de marzo de 2010

La realidad sobre el supuesto robo de huevos de tortuga marina, en La Guajira

http://www.aldia.cr/galerias/tortugasostional/slides/MVQ_7759.JPG

Luego de la conmoción que ha causado la cadena propagada en internet, sobre el supuesto robo de huevos tortugas marinas en Camaranes, (La Guajira) la máxima autoridad ambiental  de La Guajira, se permite informar a la comunidad en general, el verdadero origen de las fotografías, que han sido vistas incluso en otros países.

De acuerdo a las apreciaciones hechas por la Señora Laura Brenes, Administradora del Refugio de Vida Silvestre de Ostional (Costa Rica) y  el Señor José Vicente Rueda, funcionario de Conservación Internacional, las fotografías fueron tomadas en el Refugio de Vida Silvestre de Ostional, en el Pacífico de Costa Rica; las  imagenes corresponden a tortugas lora o golfina (Lepidochelys olivacea), que junto con su congénere (L.kempii) son las únicas que anidan de día y en
arribazones (emergencia simultanea y sincronizada de miles de tortugas a anidar).

La presencia de la golfina en el Caribe Colombiano, es muy rara y tan solo se conocen 4 ó 5 registros. Esta especie no se reproduce en playas del atlántico colombiano y la colonia de anidamiento mas cercana esta localizada en Surinam.

En Ostional, existe un proyecto de aprovechamiento de huevos de tortuga lora, el cual es un programa de conservación en el que se permite a la comunidad recoger huevos para comercio y consumo interno durante los tres primeros días,  cuando miles de tortugas hacen sus arribadas y anidan al mismo tiempo durante 4 a 6 días.

La tasa de supervivencia de los huevos de una nidada son menores al 1%, ya que miles de huevos se descomponen y contaminan las playas con moscas y microrganismos. El cosechar una parte de estos huevos que van a ser desenterrados por las tortugas que efectuen una nueva arribada es una opción de manejo racional y prudente que incrementa las posibilidades de supervivencia para muchos otros huevos.

La actividad de cosecha de huevos en Ostional esta supervisada por el Ministerio de Ambiente-MINAE e INCOPESCA y la realiza la Asociacion Comunitaria-ADIO, quienes en contraprestación  apoyan la protección del Refugio, haciendo limpieza de playas cada 15 días, para recoger troncos y basura que imposibilitan la anidación de las tortugas.  También hacen patrullajes nocturnos con vigilantes para evitar el robo de huevos y protección de los neonatos al nacer,   de sus principales depredadores que son los zopilotes y perros. Por tanto esta comunidad de Costa Rica,  es considerada un ejemplo en ese país, de como la gente puede convivir con la naturaleza y sus seres vivos y ayudarse unos a los otros manteniendo el equilibrio de la vida.

Corpoguajira, lamenta que personas malintencionadas hayan utilizado esas fotografías para desinformar a la opinión pública, así mismo le solicita a quienes reciban la cadena no reenviarla a sus contactos.

martes, 2 de marzo de 2010

Colombia espera ser protagonista mundial de la cadena cacao – chocolate


Desarrollar un proceso de producción de cacao, beneficio y comercialización, orientado al ofrecimiento a los mercados internacionales de productos especiales de cacao, tanto en grano como elaborados y semielaborados, es el propósito del proyecto de transformación productiva presentado por Fedecacao y el Comité Especial de Confitería y Chocolatería de la Andi y que fue aprobado por los Ministerios de Agricultura y Desarrollo Rural y Comercio, Industria y Turismo, dentro de los cuatro sectores agroindustriales escogidos para recibir el apoyo gubernamental.

Para cumplir con el propósito de incrementar y mantener las exportaciones se aprovechará el reconocimiento de cacao fino de sabor y aroma que tiene el grano colombiano por parte de la Organización Internacional del Cacao (ICCO), y se buscará el desarrollo de una diversidad de productos de distintas características procurando aprovechar los sellos y certificados existentes para productos de esta naturaleza, teniendo en cuenta las condiciones agroecológicas heterogéneas que tienen las zonas productoras del país y la posibilidad de producir un cacao respetando las normas ambientales.

Así mismo, se tiene previsto aumentar el área cultivada de cacao hasta llegar a 300.000 hectáreas y una producción de 360.000 toneladas, incrementando el nivel de productividad actual de 500 kilos por hectárea año a 1.200 kilos. En el mercado internacional el valor de esa producción sería aproximadamente de 1.880 millones de dólares anuales en grano de cacao sin tener en cuenta el valor agregado que pueda dársele.

Las metas que se ha trazado la Federación son las de lograr en el año 2012 una producción de 70.000 toneladas de cacao, de las cuales se exportaran 15.000 toneladas y para el año 2019 el área cultivada de cacao en Colombia será de 300.000 hectáreas las cuales producirán 360.000 toneladas anuales con una productividad de 1.200 kilos por hectárea año.

La tecnología para cumplir el objetivo se basa en el empleo de materiales de propagación de cacao obtenidos a partir de la clonación de materiales genéticos de tipo universal, en el uso de una densidad de siembra cercana a 1.200 árboles por hectárea, en el refinamiento del paquete de prácticas de manejo del cultivo del cacao y en la tendencia a utilizar insumos de carácter orgánico. Todo ello bajo el concepto de sistema agroforestal.

De igual manera se trabajará en la diferenciación de productos en cada una de las zonas agroecológicas y microclimas que existen, generando productos de origen, además de los que ya existen como el cacao Tumaco y el cacao Santander, de tal manera que muchas regiones tengan su producto definido en aspectos de sabor y aroma o en cualidades relacionadas con el contenido de manteca y propiedades medicinales del grano y en la certificación para la obtención de sellos como Rainforest, orgánico, mercado justo, entre otros.

 A través de la especialización y diferenciación de productos con características únicas se asegurará que la materia prima siempre tenga la misma procedencia para mantener una calidad estándar, lo cual garantiza que el grano usado en los productos no pueda ser sustituido por cacao importado, así se consiga a menor precio.

Además, se le dará valor agregado a la producción con diferentes tipos de cacao (negros con el 80% de cacao), con azúcar con leche, con nueces, con frutas, etc., con presentaciones alusivas a regiones y aspectos del paisaje, a condiciones sociales, a superación de la pobreza o al incremento del nivel de vida.

Los mercados objetivo son Estados Unidos, Europa, China y Japón. La meta es ofertar a dichos mercados el cacao tanto en grano como en productos elaborados. El país norteamericano es uno de los principales consumidores de cacao en grano y por las distancias de sus proveedores asume enormes costos de transporte.

Colombia por su posición geográfica está a pocas horas lo que fácilmente lo convierte en uno de sus principales socios estratégicos. Para eso es necesario sembrar por lo menos otras 200.000 hectáreas y convertir la cacaocultura en agroindustria, con visión empresarial.

Fedecacao lanzó en el año 2006 un programa de comercialización con cooperativas asociadas y creó la comercializadora internacional CI Cacaos de Colombia, para buscar mejores precios en el mercado tanto nacional como internacional, que es hacia donde apunta el futuro de la cacaocultura colombiana. De esta manera los cultivadores colombianos se están asociando, creando cooperativas y agremiaciones que les compran directamente para evitar la intermediación y así mejorar sus ingresos.

Por otro lado, el gobierno colombiano también viene apoyando al sector abiertamente. Incluyó al cacao en el paquete de cultivos tardíos que quedaron libres de impuestos sobre la renta durante 10 años, creó líneas especiales de crédito Finagro, ha venido fomentando su cultivo en varias regiones del país e incluyó este cultivo en su Apuesta Exportadora.

El aporte del gobierno a este proyecto de transformación productiva es de 250.000 dólares representado en la contratación de una consultoría internacional para ayudar a desarrollar la idea de negocio, y el sector privado dio una contrapartida de 116.000 dólares equivalente al 40% del valor total del proyecto. En estos momentos el proceso se encuentra en la búsqueda de la firma consultora internacional, la cual se debe conocer próximamente, de acuerdo con el cronograma establecido por el Ministerio de Agricultura.


Fuente: www.agronet.gov.co


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