jueves, 7 de julio de 2016


Vientos de cambio

La semana pasada la Gobernación del Cesar y el Ministerio de Agricultura presentaron los lineamientos de lo que será la política agropecuaria de ese departamento para los próximos años. La bautizaron 'Cesar Siembra'. Es una apuesta novedosa que representa un cambio significativo para un departamento con un agro en declive, que lleva casi tres décadas de un discurso contestatario y políticas asistencialistas poco efectivas. 

El Cesar, entre los años 70 y mediados de los 80, contaba con un sector agropecuario vigoroso y era un referente nacional. Era el gran productor de algodón de Colombia, sembraba otros cultivos semestrales como maíz y sorgo, y mantenía un hato ganadero importante. En 30 años, pasó de casi 300.000 hectáreas sembradas a menos de la mitad, aun cuando en palma africana se cultivaron en el periodo más de 60.000 hectáreas y llegó a tener más de 40.000 en arroz, de las cuales hoy no queda ni la mitad. 

La culpa de su debacle se la achacan de manera desmedida a la apertura económica y los TLC, pero las causas son más complejas y diversas. La principal dificultad ha sido que la productividad no mejoró al ritmo necesario para competir contra los precios internacionales. No solo los rendimientos por hectárea se estancaron, sino que los costos crecieron desproporcionadamente y muchas de las prácticas productivas implementadas se basaron en el uso exagerado de agroquímicos y manejos equivocados de los sistemas, tales como la labranza excesiva, que agotaron la productividad de muchos suelos. 

La guerrilla, el paramilitarismo y diferentes carteles también colaboraron con la destrucción del agro. Y para completar, en momentos de recuperación incipiente, el fenómeno de 'El Niño' golpeaba y generaba nuevas pérdidas. Hoy, con el cambio climático, un 47,8% del departamento es susceptible a déficit hídrico en épocas normales sin fenómenos de 'El Niño' o 'La Niña'.

El remedio aplicado por décadas ha sido el equivocado. Los subsidios y apoyos productivos y la refinanciación de las deudas no han podido recuperar la tendencia en un territorio con una oferta ambiental propicia para un número importante de actividades agropecuarias.

Con estos antecedentes, es muy positivo ver que la administración del gobernador Ovalle le está dando un giro radical al tema. En alianza con la Upra (Unidad de Planificación Rural Agropecuaria) del Ministerio de Agricultura, se encuentra zonificando el departamento según la vocación de sus suelos y la de un portafolio de cultivos promisorios tales como cacao, mango, caucho, ganadería bajo sistemas silvopastoriles, palma, café orgánico, cítricos, maíz, cultivos forrajeros, hortalizas, aguacate y el tradicional algodón.

Por otro lado, el Departamento se encuentra desarrollando un estudio serio, solicitado por años, que genere un aforo de sus fuentes hídricas, tanto superficiales como subterráneas, que serían el eje de la recuperación agropecuaria. También trabaja con Corpoica y otros aliados en estructurar un proyecto de investigación y transferencia tecnológica financiado con sus regalías, que genere los parámetros para el uso eficiente y racional del recurso hídrico y soporte una agricultura que logre recuperar e intensificar de manera sostenible su agro. 

En unos tres años nuestro centro de investigación Motilonia, en Codazzi, que también estuvo a punto de fenecer, se convertirá en el centro de referencia y transferencia de tecnología del agua, que sustentará los nuevos modelos productivos a seguir. En buena hora el Cesar les apuesta a los bienes públicos para reactivar su sector agropecuario. 

Juan Lucas Restrepo
Director ejecutivo de Corpoica.
jlrestrepo@corpoica.org.co

Fuente: http://bit.ly/29m4Rp0

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